martes, 15 de diciembre de 2015

¡DEBATES, DEBATES, DEBATES¡ Programas.




Cuando era niño, todos los lunes en la ciudad había un ruidoso mercado en el que las aldeanas iban a vender sus productos al mejor precio posible. Por lo general eran productos de muy alta calidad. Sin conservantes ni artificios industriales. Solamente producto natural, sano y cultivado o criado con mucho mimo, con el reposo necesario, y la madurez que labra la experiencia.

Con los años, las aldeanas fueron desapareciendo por la inexorable calidad de las horas vividas. Los productos comenzaron a ser un poco más industriales. Aparecieron extraños agentes vigilantes que impusieron un término nuevo: el control.

La calidad ya no era innata, sino impostada. El reposo pasó a segundo término en pro de la productividad. ¡ Qué extraña palabreja¡ La experiencia pasó a considerarse un medio de vida por el que merecía la pena el mercadeo. Pero de otra clase.

Y aquí nos encontramos que en unas pocas décadas, hemos cambiado tanto que somos incapaces de discernir lo natural de lo artificial. Lo innato y aprendido con la experiencia, de lo impostado por otra palabreja extraña, heredada o impuesta por un modernismo envidioso: el márketing.

¡Qué recuerdos de la asignatura de dirección comercial de cuarto de facultad ¡ El despellejado análisis del consumidor final al que hay que escudriñar, con el fin de desnudar su alma y conocer cuáles son sus más profundos sentimientos, no para ayudarle a encontrar sus necesidades emotivas, económicas y sociales, sino para construir tablas estadísticas cuyos análisis nos permiten saber dónde hay que darle al consumidor en su amor propio, con el fin de que su “sensibilidad social “ le conlleve al acto de adelgazar su pecunia, en pro de nuestra otrora necesidad: vender a cualquier precio nuestro producto.

Y henos aquí en un año cuatro después del anterior. Henos aquí de nuevo en el maravilloso mercado de la política, en el que los distintos vendedores hacen gala de sus mejores artes para alcanzar al consumidor final. ¡ Consuma usted nuestra idea¡ ¡Alcance el éxtasis de nuestro programa¡ ¡Somos los únicos que …¡ ¡No busque más, no compare, no le hace falta…¡

Durante esta larguísima campaña electoral de casi un año, los ciudadanos hemos visto mucho debate. Mucho. La TV es un medio que alcanza a muchas personas y ya lo decía el dicho: Si quieres información: escucha la radio. Si quieres análisis: lee los periódicos. Pero si quieres espectáculo: mira la TV.

Y así estamos un día tras otro leyendo periódicos, escuchando la radio y viendo mucha TV. Nos pusieron debates y tertulias-debates, y debates tras tertulia, y con formato … ¿Qué decir de los formatos?

Los debates semanales de las distintas cadenas no tienen desperdicio. Los hay serios, analíticos, profesionales de la información, con opinión evidentemente e intento de análisis objetivo y los hay show, cirquenses, publicitarios, subjetivos, de parte. No voy a ser quien clasifique a unos y a otros. ¡ Faltaría más¡ Ya los ciudadanos en su libertad tienen la madurez suficiente como para identificarse con unos u otros o sencillamente cambiar de canal o sustituir la TV por otra alternativa más satisfactoria.

Pero de los debates que hemos visto en este año, podemos extraer conclusiones positivas que es lo que considero que tienen que aportar: JUVENTUD Y EXPERIENCIA.

Experiencia porque aunque los debates sean malos, buenos y/o mejorables, la sociedad necesita aprender a debatir. Son buenos porque identifican una forma de resolución de problemas entre los ciudadanos. Debatiendo, intento ponerme en el lugar de mi contrario, con el fin primero de conocerle en sus puntos fuertes y también en los débiles, y a la vez aprendo a fortificar mis posiciones desde una perspectiva de distancia y autocrítica, sencillamente por contraste con mi línea de pensamiento. El que sea más rápido de pensamiento, se lleva la partida, que no el campeonato. Porque la partida es una cuestión de rapidez, pero el campeonato es una cuestión de curva de aprendizaje y solidez.

Todo ello conlleva a la madurez de la sociedad, y la aceptación de la negación de contra como fortalecimiento de la postura común. Máximo común divisor o mínimo común múltiplo. Cualquiera de los sintagmas matemáticos trasladados a la sociedad, suponen un avance del conjunto porque permiten desarrollar puntos en común desde posicionamientos dispares.

Y Juventud. Por fin, las universidades están aportando técnicos en construcción social que participan activamente en desbancar a las viejas estructuras oxidadas durante los últimos 30 años. Nos podemos equivocar, pero no cabe la menor duda de que se está produciendo un cambio generacional muy importante y a una velocidad que ya veremos qué nos depara.

Se empieza por la TV y esperemos que pronto se pongan de moda las tertulias y los debates en los cafés, en las terrazas, en nuestras casas. Pero abiertos: alguien propone un tema y se forma una tertulia entorno a él.

El dia que eso ocurra, podremos decir que la sociedad ha alcanzado un estadio de madurez democrática muy importante en el que se acepta sin mayor trascendencia, que lo que no funciona, sencillamente se cambia. Y lo más importante: a la par, nacerá también el respeto por nuestro contrario y la solidaridad para con nuestro igual. ¡Por soñar, que no quede¡


De los debates de campaña tengo que decir que el que más me ha gustado fue el debate a 9 en el que se permitió un verdadero debate con unas reglas mínimas y confiando en que todos los participantes sabían de sus límites de tiempo y cedían cortésmente la palabra a la menor señal del moderador. Los otros debates, estaban demasiado encorsetados en cuanto a formato, y no aportaron gran cosa más que clasificar a los participantes, en mejores o peores desde el punto de vista de la escena.

Pero también la sensación fue mala en general, porque ningún “actor” convenció en mi opinión mostrando el peso necesario como para llevar la responsabilidad de un cargo único: el de presidente.
Y en especial en el debate de ayer entre los candidatos Rajoy y Sánchez. Tal vez, el peor debate y de peores formas de toda la historia de la democracia.
A veces tuve la sensación de estar participando en una asamblea universitaria, en la que fluye mucho más la ilusión que la reflexión. Me gustaría haber tenido la sensación mas de estar en un consejo de administración analizando pros y contras de un determinado proyecto. Y esto es lo que faltó: proyecto. O lo que es lo mismo: programa. De ahí el título de esta entrada. Mucho debate pero muy poco programa.

Hay que recordar en estos momentos a aquél político de los años ochenta con el que , posiblemente en lo programático el pensamiento socioliberal no tuviera muchas coincidencias, pero que la coherencia de su “ programa, programa, programa” y la responsabilidad generada, inspiraba un camino y forma de hacer.

Que los cabezas de listas electorales sepan debatir mejor o peor no creo que sea sinónimo de alcanzar el éxito o el fracaso en unas elecciones. Sin embargo, de la existencia de un buen programa y del aplomo que muestren los candidatos ante una adversidad importante, incluso en la defensa de su programa, sí creo que puede derivar en una influencia notable en la retina del votante.


Los socioliberales no estaremos en estas elecciones. Pero parece razonable que quien aspira a crear una línea de pensamiento político, se atreva a analizar los programas de las principales fuerzas que acuden y la impresión que de los debates, audiciones, lecturas y experiencias, tiene de cada partido y de cada cabeza de lista.

Del Partido Popular se puede decir que tuvo la oportunidad de hacer una verdadera transformación de la organización socio económica política en este país durante los últimos cuatro años. No solamente no lo hizo manteniendo las mismas estructuras, sino que además, subyugó a los ciudadanos al servicio de la administración, incrementado el poder de la administración ante éstos y haciendo que los ciudadanos estemos al servicio de la administración y no al revés. Ni siquiera intentó eliminar el llamado mal del funcionario que ya explicamos en alguna ocasión en este blog. Sacrificó a la sociedad poniéndola a las ruedas de la especulación y aplicó criterios neo liberales en una política que solamente tuvo de aceptable, los dos primeros años en los que convenció a los especuladores internacionales de que España era un país serio, y que era capaz de sacrificarse para cumplir con las obligaciones adquiridas. Pero no se puede pasar una legislatura completa, cercenando derechos a los ciudadanos sin ofrecer nada más a cambio sin ni tan sólo, indicar un camino para 10 años. Y respecto a su programa económico, lamentamos decir que no estamos de acuerdo en casi nada. No se merecen el voto de los socioliberales.

Del PSOE se puede decir que está absolutamente perdido, no tiene idea de país, no tiene líder, no tiene concepto global en lo económico, es incapaz de mantener una postura coherente y estándar que no choque con su propio partido. Ha demostrado que no es capaz de gobernar con éxito en lo económico . No se merece el voto de los socioliberales.

De la antigua Izquierda Unida y de la nueva versión, los socioliberales poco tenemos que decir, porque no coincidimos en las soluciones aportadas, ni siquiera en las causas de los problemas, salvo en los de sentido común ( corrupción, apoyo social, mayor peso de la sociedad en las resolución de los problemas etc ) Principios que no se corresponden con ideas políticas sino con ideas de sentido común en una sociedad moderna del siglo XXI.

Respecto a los nacionalistas separatistas, creo que ha quedado claro a los seguidores de este blog, que el pensamiento socioliberal es un desencuentro permanente con estas líneas de supervivencia económica.

Al hablar de los nuevos partidos llamados emergentes, y examinando sus programas y sus discursos, se obtienen reflexiones muy diversas:

PODEMOS es una extraña mezcla de pensamientos que confunde a los coincidentes del movimiento 15M entremezclando ideas de corte absolutamente progresista, en su más extrema conceptualización como el caso de su propio líder con el de otros ciudadanos más razonables que con líneas de pensamiento progresista pero con mucho sentido común, se acercaron a estas siglas como gesto de cambio de la sociedad.
 Y a modo de ejemplo, no hay más que ver el gesto absolutamente “chavista” del brazo con el puño en el corazón con el que se despidió en el debate a cuatro de la TV y que muchos venezolanos residentes en España escarmentados sintieron al verlo verdadero pavor, al recordar los años previos al alzamiento del movimiento nacional en Venezuela.

Tengo el programa delante y leo pretensiones como la de “remoralizar la sociedad”, “acabar con la Iglesia católica y su doble moral”, eliminación de los colegios concertados, desterrar la monarquía ( parlamentaria y votada no hay que olvidarlo), hacer empresas públicas ( no aclaran cómo), potenciar lo público, redistribución de riqueza y trabajo ( no indican cómo), escuelas infantiles gratuitas de 0-6 años ( medida que genera una elevación encubierta de impuestos- ver nuestra entrada en el blog al respecto), libertad de asilo a los inmigrantes, cuasi eliminación de la contratación a tiempo parcial y temporal, elevación del salario mínimo a 900,00 euros ( lo cual parece una contradicción cuando el salario medio es de 1300 euros). En definitiva, junto a éstas, hay otra serie de propuestas que tienen sentido común y que van en favor de los más desfavorecidos y con las que cualquier persona estaría de acuerdo, pero en conjunto, son medidas de muy difícil encaje en la línea de pensamiento socioliberal. En consecuencia, los socioliberales no podemos darles el voto.

CIUDADANOS es un híbrido que inspira la sensación de que van con los de la feria y vienen con los del mercado. Lo hecho hasta ahora deja muchas sensaciones agridulces y da la sensación, de que falta peso conceptual en lo social y que carecen de personalidad propia.
En su programa de gestión social proponen modificaciones estructurales socio políticas con las que se puede estar de acuerdo o no, y que puestas encima de la mesa, podrían ser negociables. Sin embargo, su programa económico hay que decir que no coincide prácticamente en nada con un programa socioliberal. A modo de ejemplo, ¿ es que los autónomos que declaran beneficios por debajo del SMI no consumen bienes y servicios? Como la respuesta es obvia que sí, ¿por qué no van a tributar? Podríamos desgranar uno a uno sus propuestas. Pero creemos que no procede.

Respecto a la educación, entendemos que se queda coja y que la permisibilidad y autonomía de centros introduce una competencia desleal entre centros y discriminación del alumnado según su capacidad económica.

La innovación científica es un paso adelante, entendemos que discutible pero un paso al fin y al cabo que se podría negociar.
La visión de la sanidad que se muestra no soluciona en absoluto el problema sanitario y demuestra que carece de una visión real del problema.

Por otro lado, renuncia a la soberanía de demasiadas competencias, en favor de la Unión Europea. Esto debilitaría al país frente a nuestros socios y mermaría la capacidad de negociación de situaciones complejas que pudieran darse. En lo referente a justicia y a conciliación laboral y personal, comete el mismo error que muchos partidos, de financiar públicamente guarderías infantiles, lo que supone una verdadera subida de impuestos a los ciudadanos. Para la justicia no propone una verdadera separación de poderes. No incluye una política energética que esté vinculada a una política industrial.
En resumen es un programa con muchas diferencias de lo que sería una política socioliberal.

UPyD, lo he dejado para el final porque me parece que su programa sin ser socioliberal, sí entra en profundidad en la modificación de la estructura socio político económica que puede necesitar España, pero hay principios básicos que son absolutamente contrarios a nuestro pensamiento. Mantiene algunas afinidades en lo particular, pero hay puntos de absoluta discrepancia.

La propuesta de un estado federal nos parece un absoluto despropósito.   No define en qué consisten los conceptos de “federal y corporativo”. Solamente indican que conlleva una reforma constitucional El estado de las autonomías está desarrollado en exceso y un federalismo conllevaría a un confederalismo que desembocaría en una verdadera anarquía ingobernable. La indefinición de conceptos tan importantes, necesitan ser definidos de forma concreta y no ambigua y carente de contenido.

La fusión de municipios que no alcancen los 20.000 habitantes, es reconocer un desconocimiento de uno de los mayores problemas de deslocalización de la población en España: la falta de una política de urbanismo global para el país y falta de infraestructuras básicas en el entorno rural.

La eliminación de las diputaciones engorda aún más el error de la vertebración de la comunidad rural.

Descendiendo el número de habitantes por municipio a los 10.000, vinculando esta cifra a una extensión geográfica máxima y haciendo que las diputaciones conjunten servicios a los municipios menores, se conseguiría establecer cabeceras de comarca potentes que fueran capaces de prestar servicios a la comunidad y atractivas para la fijación de población en los núcleos rurales. Se trata precisamente de establecer núcleos rurales con servicios, luchando así contra la dispersión geográfica.

La supresión del Senado nos parece una medida equivocada. Los socioliberales proponemos la transformación de esta cámara por fusión de las cámaras territoriales que son las que tienen que desaparecer trasladando sus debates al Senado.

La reforma laboral con el contrato único con indemnización creciente, con acumulación voluntaria de las indemnizaciones promoviendo el cambio de trabajo voluntario ( que equivale a inexistencia de indemnización), con incremento de la actividad pública en la búsqueda y creación de empleo, es desconocer en mucho la realidad de la empresa, y definirse como un teórico falto de conocimiento real del mundo empresarial. Además de ser muy poco socioliberal.

A modo de resumen, aunque en el programa propuesto UPyD supone un cambio estructural profundo que en muchos puntos se acerca a lo que pudiera necesitar España,  en estos momentos mantienen errores y falta de definición en los cambios propuestos, e inexistencia de una ambición intelectual en la modificación de la sociedad,   que conllevan a no identificarse como socioliberales.

Por lo visto en el análisis de lo propuesto por los partidos, mal panorama tenemos los socioliberales de cara a estas elecciones.  Pero hay que votar, por lo que el voto en blanco, puede que sea la mejor opción.


iniciativas@socioliberales.com

lunes, 30 de noviembre de 2015

SOCIOLIBERALISMO: UNA DISCUSIÓN CON PROGRESISTAS.

Hemos visto en internet estas dos referencias al socioliberalismo que son interesantes por distintos motivos que luego indicaremos. Para una mejor visión de conjunto y que el lector no tenga una visión distorsionada, hemos optado por mostrarlas en su totalidad tal como aparecieron en sus propios medios.


La primera apareció en el último 4/09/2014 en la página www.diarioprogresista.es/socioliberales-55364.htm, donde se publica un diario progresista vinculado al PSOE.

Socioliberales

JUEVES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2014
MARTU GARROTE





En aquellos años 70 en los que llegó al fin la democracia a España con la muerte del dictador y el gran pacto de todos los demócratas llamado la Transición, que pese a haber sido idealizado hasta el extremo, no conviene desdeñar porque nos ha traído el periodo más largo de democracia, paz y prosperidad de nuestra historia, el Partido Socialista Obrero Español era, como su propio nombre indica,socialista.

En los 80, con la mayoría absoluta de Felipe González y Alfonso Guerra, en una España que se sentía claramente de izquierdas y que apostaba por el socialismo como única opción para conseguir Educación, Sanidad y Derechos para todos, lo que luego hemos conocido como Estado del Bienestar, para decir que alguien no era suficientemente de izquierdas, se decía que era socialdemócrata.

Sin menospreciar a los socialdemócratas europeos que habían constituido en sus países sistemas de protección social, de igualdad, de derechos individuales y colectivos, con una Educación que les permitía estar a la cabeza del mundo, con Sanidad, con Servicios Sociales, con muchas de las cosas que ansiábamos aquí, la manera de conseguirlo pactando con los conservadores o liberales no era extrapolable a la realidad de una derecha española clara heredera de la oligarquía franquista.

En los 90, con el aburguesamiento de la sociedad española, debido en gran parte por los importantes avances implementados por los socialistas, las diferencias ideológicas se fueron diluyendo y comenzaron a calar los mensajes que llegaban de una Europa sin miedo al comunismo (cayó el muro de Berlín, desapareció la URSS) que hacía que los conservadores y liberales no se sintieran en la obligación de pactar con la izquierda moderada para evitar el advenimiento de la radical, mensajes que iban en la dirección de menos impuestos, menos solidaridad, menos derechos para todos y más para los que se lo puedan pagar.

A partir del cambio de milenio, el individualismo que da sentirse seguros, con buenos salarios, con fácil acceso a la vivienda, colegios, hospitales…, el mensaje de que la solidaridad era pagarle a unos vagos vivir del cuento, de que los trabajadores abusaban de las bajas, los pensionistas de las medicinas gratuitas, los inmigrantes de las becas y ayudas sociales, las mujeres de las leyes de igualdad, etc. fueron generando el caldo de cultivo perfecto para que el liberalismo se colara de rondón en todas las ideologías

Con la crisis, el bombardeo constante sobre lo innecesario de las ideologías, sobre la inexistencia de diferencias entre socialistas y populares, incluso negando que todos los avances que hoy están en peligro por los recortes impuestos por la derecha europea y española, por el capital, por los mercados, como son la Sanidad, la Educación, la Dependencia, los Servicios Sociales, la protección al desempleo, los derechos laborales, los derechos individuales de mujeres, homosexuales, etc., son obra de Gobiernos de izquierdas, Gobiernos del Partido Socialista Obrero Español, nos ha llevado a un punto donde los socialistas debemos recuperar las esencias y apartarnos de socialdemócratas y socioliberales.

Qué es el socioliberalismo, social liberalismo, liberalismo progresista, democrático o social, como queráis llamarlo, os estaréis preguntando y me pregunto yo también. Es el convencimiento de que se puede alcanzar el Estado del Bienestar y al mismo tiempo defender la libertad de los individuos, refiriéndose en realidad a la libertad de mercado. Un engendro que no tiene cabida en la izquierda, una especie de socialismo de derechas, un sí pero no que defiende medidas tan contrarias a la solidaridad como el repago sanitario en función de las rentas. No se puede ser de izquierdas y de derechas a la vez, pese a que Podemos defienda en su consejo nº 6 que no hay que ser de izquierdas para no espantar al electorado (sic).

Gran parte de la crisis que sufre la izquierda europea en Grecia, en Francia, en Portugal, en España y hasta hace muy poco en Italia se basa en el abandono por parte de los partidos socialistas de las políticas netamente socialistas, para abrazar postulados bien socialdemócratas, bien socioliberales, en aras a fidelizar el voto del electorado de centro, ese al que cualquier partido español aspira y que nadie sabe muy bien dónde está y qué es lo que quiere.

Los socialistas españoles, acosados desde la derecha por un Partido Popular cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, so pena de tener que perpetrar pucherazos electorales para conseguirlo, poner en riesgo la convivencia territorial en España y llevar a una gran parte de la población al umbral de la pobreza, pero con gran parte de los medios de comunicación a su servicio; y desde la nueva izquierda por formaciones que no quieren hablar del aborto porque no da votos o que dicen que no hay que definirse de izquierdas porque espantan a los electores, pero que gozan del altavoz mediático que hace que su discurso llegue a todos y cada uno de los hogares españoles, ha de plantarse y recuperar su discurso clásico, el discurso socialista que nos llevó a la mayoría absoluta en los 80 consiguiendo hacer de España un país moderno, solidario, progresista y que mejoró la vida de los españoles como no había sucedido antes, el discurso de los principios y valores que nos inspiran desde hace más de 135 años y del que debemos sentirnos orgullosos.


Escrito en www.diarioprogresista.es/socioliberales-55364.htm el pasado 04 de sept 14.




La segunda crítica al socioliberalismo que detectamos, y que viene también de un entorno progresista, se publicó el 30/08/2014 en la dirección siguiente :

http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1726-el-invento-del-socioliberalismo.html

Al igual que la anterior, reproducimos el texto íntegro sin ningún tipo de corte en el texto para una mejor valoración. Solamente se ha cortado la fotografía donde aparecían el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y François Hollande en un meeting de Ségolène Royal en el 2007.






El invento del socioliberalismo
• Agosto 30, 2014
• Por Marcial Vázquez
• Publicado en Política

Creo firmemente en la ideología. Algunos dirán que es mejor creer en los hechos, pero si no sabemos qué queremos hacer, seguramente acabaremos haciendo lo que quieran los demás. En política esto no es una excepción, de ahí que cuando se ha relajado el peso ideológico y de valores en los partidos socialdemócratas de Europa no solamente se han acabado hundiendo electoralmente sino que han terminado implantando políticas que si no eran de derechas sí que se les parecían demasiado y, en cualquier caso, conectaban con la línea que pretendían los liberales totalitarios de cada país.
El debate acerca de la firmeza de las ideas socialistas se abrió con fuerza después de que Zapatero en el 2010 presumiese en el congreso de los diputados de hacer lo que le había impuesto Merkel “costase lo que costase y le costase lo que le costase”. Le costó, nada menos, que su final dramático como presidente y costó, lo peor de todo, la profunda crisis que aún padece el socialismo español sin saber si tiene claro dos cosas: qué fue lo que le causó esta crisis; y qué hacer para superarla. En 3 años hemos visto dos Secretarios Generales y decenas de convulsiones regionales que solo han contribuido a añadir más confusión al futuro del PSOE como partido de mayorías. Si no fuese por Andalucía y Asturias, el socialismo vagaría por las tierras peninsulares sin ningún refugio de poder, y es necesario recordar que en ambas comunidades los socialistas o no gobiernan en solitario o gobiernan en minoría.
El problema de los resultados del 25-M es que aún no debiéndose de extrapolar a las próximas convocatorias en el 2015, sí nos muestra un marco político lleno de incertidumbre donde el PP cae de manera estrepitosa pero no porque el socialismo suba. Lo peor que puede pasar es que aunque el Partido Popular baje en intención de voto, siga siendo el partido más votado porque la fuerza de la izquierda se diluye en la fragmentación partidista ofertada, ya que UPyD podemos contarlo como isla donde naufragan una mayoría de votantes desencantados con Rajoy aunque también cuenten con ex votantes socialistas. Si bien UPyD ha conseguido sembrar de dudas a los votantes del PSOE más moderados, PODEMOS puede presentarse como la alternativa a los socialistas más a la izquierda del conjunto del voto, una fuga, por la izquierda, que parece no preocupar demasiado a la nueva dirección de Ferraz ya que Pedro Sánchez se ha dedicado a “mimar” a los españoles de centro o también representados en las clases medias.
Llegados a este punto, y a raíz del fracaso de Hollande, ha aparecido con fuerza un concepto que sin ser original sí que es contradictorio, usado para referirse al nuevo ministro francés de economía: socioliberal. ¿Qué es esto del socioliberalismo? Resumiendo, y antes de entrar en detalles: un híbrido imposible, una idea anti natura. Aún así parece que el socioliberalismo es una forma de hacerse perdonar por la derecha que pretenden practicar algunos socialistas o, mejor dicho, políticos que militan en el Partido Socialista. Sin ir más lejos UPyD se ha denominado en ocasiones como un partido socioliberal, aunque siempre le ha gustado más la gran construcción argumental de que no es “ni de derechas, ni de izquierdas”.
A la hora de rechazar este término híbrido, debemos situarnos en el marco donde vivimos, Europa. Y, sobre todo, en el que votamos, España. La socialdemocracia tuvo suficiente peso y desarrollo como para necesitar muletas que complemente un proyecto sin lagunas. Otra cuestión es que el estado tipo de la socialdemocracia se haya venido abajo porque no se ha sabido o bien plantear alternativas a nuevos desafíos, o bien plantar cara a los desafíos de siempre, esto es, a la derecha totalitaria, conservadora y capitalista radical.
Los socioliberales se definen como personas que quieren un estado del bienestar pero que sea compatible con la libertad de mercado, básicamente. Pero, seamos sinceros, ¿libertad de mercado significa que la política no debe intervenir y, simplemente, dedicarse a redistribuir o impulsar políticas activas con los excedentes que el mercado quiera ofrecerle? Porque respecto a la política fiscal, también está en contra de los impuestos excesivos. Es decir, pretenden coger la defensa de los derechos civiles, políticos y económicos de la izquierda y mezclarlos con los derechos de los mercados, que son los únicos que reconocen los liberales del momento. Sobra decir que mucho sentido no tiene, ya que el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades se basa, de manera inevitable, en la dirección de la economía por parte de un gobierno que quiera situar a la política por encima de los mercados.
Sea como sea, el socialismo debe plantearse algo muy simple: si quiere seguir el camino de Zapatero y Hollande, que ya sabemos a dónde conduce; o ha llegado la hora de reconstruir el proyecto socialdemócrata y volver a conquistar a una sociedad que se ha ido alejando del Partido Socialista no por la pureza de sus valores e idas, sino precisamente por la confusión a la hora de aplicar estas. El socioliberalismo es un invento de la derecha para que el socialismo se anule a sí mismo.
Escrito en http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1726-el-invento-del-socioliberalismo.html el pasado 30/08/2014.






Vista estas dos muestras de crítica al pensamiento socioliberal, podemos decir que nuestro oferta a la sociedad poco a poco va calando como una verdadera opción seria a tener en cuenta en pocos años en el panorama mundial.


Es muy significativo que precisamente en estos dos últimos meses hayamos tenido varias decenas de visitas a nuestro blog desde nuestro país vecino, aliado y amigo Francia y desde China. Y también es muy significativo tal como venimos observando desde que nacimos en 2011 que nuestras propuestas e ideología pone muy nerviosos a los sectores clásicos progresistas y liberales.

Lógico por otra parte porque mientras que los modelos socioeconómicos clásicos basados en exclusiva en valores progresistas o en valores liberales, no son capaces de resolver los problemas de los ciudadanos, y se alejan cada vez más de éstos, el populismo les va comiendo poco a poco cuota de mercado.

Utilizo bien a propósito la palabra mercado, y lo hago con toda la intención. Porque este mercado como concepto, es el que los progresistas se niegan a tener en cuenta salvo para definir un medio necesario en la obtención de la riqueza que luego, según sus parámetros y arbitrariamente, el Estado distribuirá con el fin de implantación de una determinada justicia y de un factor de equilibrio entre los más desfavorecidos.

Pero la supuesta justicia y la negación del mercado salvo cuando es favorable, deriva en una falsa verdad tal como los años de nuestra historia moderna nos han hecho ver.

Realmente lo que los progresistas proponen es una transferencia de rentas desde el factor capital que ha de ser el generador subjetivo de las plusvalías, hacia el factor trabajo sin definir cómo se controla este reparto, en cuánto tiempo, en qué cantidad, con qué factores de riesgo, con qué criterio, qué variables definen el modelo, con qué límites ….

El modelo progresista clásico en sus dos vertientes:
a) control producción y distribución ( comunismo )
b) control de producción y privatización parcial de la distribución ( socialismo)
No resuelve los problemas de la sociedad más que en un plazo muy inmediato, pero que ya en el medio plazo se vuelve inestable e insostenible empobreciendo en el largo plazo a los ciudadanos de forma general.

Los autores anteriores indican en su exposición una vuelta necesaria a dichos principios, lo que equivale a decir, vuelta al pasado y a los problemas del pasado. No se dan cuenta que en los tiempos en los que vivimos, el pasado hay que usarlo como herramienta para aprender de los errores, no caer de nuevo en ellos. Y el resto, dejarlo para los historiadores.



Del análisis de los textos anteriores, parece que ambos autores están absolutamente convencidos de que el estado de bienestar proviene exclusivamente de opciones políticas vinculadas al progresismo y además desde un tiempo muy cercano.


Bismarck no es considerado un progresista precisamente y sin embargo fue el precursor del estado del bienestar moderno con la implantación en Alemania a finales del siglo XIX de políticas de protección social. ( no entro en su posicionamiento como militar, solo refiero su política proteccionista del obrero alemán)

Tampoco los autores reconocen a nuestro estado del bienestar como el resultado de las enormes desgracias vividas en todo el mundo a raíz de las dos grandes guerras. No hay que olvidar que hasta que ocurrieron estos acontecimientos, en el mundo llamado “ moderno”, la idea general aceptada ( desde la perspectiva del factor capital y del liberalismo que predominaba) era que “todo individuo era el propio generador de sus desgracias.” Lo que equivalía a aceptar como pensamiento general que la inmensa mayoría de los individuos de una sociedad, eran pobres porque carecían de capacidad para dejar de ser pobres.

Solamente tras las dos grandes guerras y la durísima experiencia vivida por la humanidad, ésta comenzó a pensar que la inmensa mayoría de los individuos son y no dejan de ser pobres o desgraciados, porque en el entorno en el que nacen y se desarrollan, carecen de oportunidades.

Esta es la clave. Poseer oportunidades en igualdad de condiciones mínimas. Y aquí es donde radica la llave que diferencia entre los distintos modelos socioeconómicos.

No mencionamos también políticos porque sin un modelo socioeconómico al que seguir, sin un patrón que marque el camino, los políticos están absolutamente perdidos. O dicho de otra manera, toda política que no tenga en cuenta la economía, deja de ser política

La existencia de un valor de canje en los bienes y servicios que forman parte de la vida de los individuos, expresado en unidades monetarias, representa la capacidad del propio individuo de consolidarse como ciudadano activo dentro del colectivo social al que pertenece. Solamente cuando tiene satisfechas sus necesidades mínimas ( entendidas éstas por consenso dentro de cada grupo social) adquiere la capacidad de mostrar su ámbito social y además, toma la decisión de mostrar su ámbito social de manera voluntaria.

Voluntariedad que se adquiere por costumbre y formación dentro del colectivo al que pertenece. Es esta “construcción” de la costumbre y de la formación, donde los principios han de estar establecidos en la consecuencia de unas determinadas finalidades. Y en concreto, una: la capacidad de mejorar y regenerar al individuo social como constructor de una mejor sociedad.

Ningún hombre solo, por capaz que sea, tiene la suficiente capacidad y dimensión para dirigir a un pueblo hacia un objetivo sin la ayuda de un patrón teórico que llevar a la práctica. Y a su vez, ningún patrón teórico por bien definido que esté, se puede llevar a la práctica sin la existencia de un amplio equipo de individuos convencidos, que trabajen bajo las directrices de un líder.

El modelo progresista como lo “añoran” los autores que critican al socioliberalismo, es ineficaz en los tiempos actuales. Tampoco fue un gran éxito en la España de los 80 como promulgan.

Lo que pasó en los años 80 es que en un entorno favorable, de crecimiento, de desarrollo de la igualdad y en una Europa industrial y rica, la existencia de un país emergente como España permitía aplicar estándares que aparentemente funcionaban en la época y que no existían aquí. Por tal motivo, la percepción de la sociedad es que en aquélla época todo era mejor.

Y lo fue evidentemente, pero no por causa única de que el presidente del gobierno fuera uno u otro, de un partido u otro, sino porque los primeros presidentes de nuestra democracia, todos, junto a la monarquía, tuvieron muy claro y acertaron, que España no podía seguir siendo un desconocido dentro de Europa en lo social, y que puesto que pertenecemos a Europa, había que construir nuestra sociedad con el patrón de Europa, que en aquél entonces era el predominante. Y con la lógica necesaria, Europa apoyó tal decisión.





Transcurridos los años, y con la perspectiva actual, no podemos cerrar los ojos como hacen los autores del texto, obviando cualquier otra variable del modelo distinta a la existencia de Felipe González y al PSOE, y negando que existieron otras variables independientes que permitieron el desarrollo añorado por los autores.

Tal como ocurre ahora, el desencanto sobrevenido de la sociedad española por entonces con la etapa de la dictadura, y el recuerdo de los muchos “anteriores” que todavía formaban parte de nuestra sociedad española, volcaron las urnas hacia los partidos progresistas porque los liberales no ofrecían una solución diferente a la que venía existiendo hasta entonces.
La inmensa ayuda de los hoy nuestros socios europeos y las ganas de cambiar las cosas de los españoles, permitieron lanzar la mejora económica que derivó en la mejora de servicios sociales. Por lo tanto y a modo de ejemplo que se repite a lo largo del mundo en todos los países y que sirve como una primera aproximación a lo que puede ser la teoría socioliberal, es que toda mejora económica conlleva mejoras sociales y no al revés.


Y la prueba más palpable de que la economía es la base de toda política social, es que en toda Europa, hoy 2014, ante la caída económica existente, las políticas sociales se ven ampliamente afectadas. En consecuencia, no podemos cerrar los ojos y ver solamente con el prisma de que toda teoría socialista fue y es la solución a nuestros problemas. Porque decir esto, es coger la parte del modelo que me favorece y negar la evidencia demostrada del resto del modelo que nada tiene que ver con el socialismo y sí mucho con la economía.

Hoy estamos viviendo la misma situación que a principios de los años 80. La irrupción de partidos populistas son aceptados por la sociedad española como herramienta para destronar a la equipos de control de la sociedad, es decir, a los partidos políticos clásicos y mayoritarios que han convertido su propia existencia en feudos económicos al modo nacionalista. Ocurre lo mismo en toda Europa, sin que estos partidos sean capaces de “desnudarse a sí mismos” para refundar unos conceptos sobre la base de su propia existencia.

Analizando los discursos y los principios que promulgan estos partidos, y contrastando la situación teórica que venden a los ciudadanos frente a la realidad perceptible, podemos tristemente concluir que ni existe discurso, ni existen principios ni la realidad es esperanzadora para estos partidos como fuente de solución.
Tanto la estructura como el funcionamiento heredado de su propia acción a lo largo de los años, les impide el ejercicio necesario para transformarse en herramientas de gestión útiles para la sociedad actual.

¿Y pueden entonces los partidos llamados populistas regenerar la economía basándose únicamente en una propuesta de regeneración social?

Ya hemos visto antes que de los hechos acontecidos históricamente se concluye que las mejoras sociales provienen de las mejoras económicas y no al revés. Por tanto parece difícil que desde los partidos regeneracionistas se puede revertir la situación actual.



Los autores anteriores definen el modelo socioliberal que promulgamos de forma tan simplemente crítica como:

“Un engendro que no tiene cabida en la izquierda, una especie de socialismo de derechas, un sí pero no que defiende medidas tan contrarias a la solidaridad como el repago sanitario en función de las rentas.”

“Qué es el socioliberalismo, social liberalismo, liberalismo progresista, democrático o social, como queráis llamarlo, os estaréis preguntando y me pregunto yo también..”

“Postulados bien socialdemócratas, bien socioliberales, en aras a fidelizar el voto del electorado de centro, ese al que cualquier partido español aspira y que nadie sabe muy bien dónde está y qué es lo que quiere”.

“Un concepto que sin ser original sí que es contradictorio, usado para referirse al nuevo ministro francés de economía: socioliberal. ¿Qué es esto del socioliberalismo? Resumiendo, y antes de entrar en detalles: un híbrido imposible, una idea anti natura. Aún así parece que el socioliberalismo es una forma de hacerse perdonar por la derecha que pretenden practicar algunos socialistas”


"Los socioliberales se definen como personas que quieren un estado del bienestar pero que sea compatible con la libertad de mercado, básicamente. Pero, seamos sinceros, ¿libertad de mercado significa que la política no debe intervenir y, simplemente, dedicarse a redistribuir o impulsar políticas activas con los excedentes que el mercado quiera ofrecerle? Porque respecto a la política fiscal, también está en contra de los impuestos excesivos. Es decir, pretenden coger la defensa de los derechos civiles, políticos y económicos de la izquierda y mezclarlos con los derechos de los mercados, que son los únicos que reconocen los liberales del momento. Sobra decir que mucho sentido no tiene, ya que el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades se basa, de manera inevitable, en la dirección de la economía por parte de un gobierno que quiera situar a la política por encima de los mercados.”
“El socioliberalismo es un invento de la derecha para que el socialismo se anule a sí mismo”.

De la definición que muestran los autores anteriores de la crítica al socioliberalismo, podemos extraer varias conclusiones:

1º- Los socioliberales tenemos que esforzarnos más por aclarar conceptos y hacerlos llegar a los ciudadanos de manera más clara, así como mostrar modelos económicos más allá de los ya mostrados en nuestro blog para la banca y a nivel de intervención parcial en los mercados. Queda claro que los autores anteriores no entendieron el socioliberalismo, ni tampoco se han enterado que los modelos clásicos ya se han quedado obsoletos y tienen a la sociedad mundial actual, en situación de “stopping”.

2º- El posicionamiento absoluto es la causa de la situación actual y el análisis que hacen los autores de la situación histórica, deduce que no entienden que una sociedad se mueve por distintas variables sociales que no son tan independientes entre sí como ellos creen que son.

3º- Siguen en la creencia obsoleta de que el estado de bienestar es producto de políticas progresistas a las que continúan llamando de izquierdas, y mantienen una pugna entre “derechas o capital” e izquierdas o proletariado”, cuando toda la historia del siglo XX nos ha demostrado fehacientemente que dicha pugna es estéril, anticuada, inapropiada y que solamente el condicionamiento del factor capital forzado por un entorno o reglas de juego adecuadas, permite al factor trabajo integrarse como órgano activo del mercado de trabajo en lugar de mantenerse como hasta ahora en un órgano pasivo, lo que elevaría la capacidad de decisión del factor trabajo en el factor capital y en sentido contrario, incrementaría la capacidad de generación de crecimiento en el factor capital.

Ningunean por otro lado a aquélla parte del electorado que no se siente ni progresista ni liberal.

4º- La titulación como socioliberal del ministro francés, por liberalizar la economía deja ver que los autores asocian al término “ socioliberal” toda política económica que se basa en la liberalización, cuando el concepto socioliberal abarca un proyecto mucho más amplio que la propia economía, ya que parte o nace de modificar las relaciones entre ciudadanos tanto en el ámbito civil, como mercantil, judicial y político.

El socioliberalismo, aboga por la existencia de una nueva relación entre el hombre social y el hombre individual basada en los principios por los que la evolución del hombre individual por medio de sus interacciones con otros hombres, estimulan el fortalecimiento de la sociedad a la que pertenece, generando fuerzas económicas que consolidan el grupo mediante el mantenimiento de un equilibrio entre lo que puede ser y lo que debe ser dentro de la economía.

Es decir, establece límites a los comportamientos humanos pero no solamente económicos, tales como la imposición directa absoluta mediante leyes justas y adecuadas, sino por convencimiento e influencia, introduciendo parámetros de competencia controlada y por separación de poderes.

También establece nuevas reglas en la forma de relacionarse tales como lealtad al grupo social al que pertenece, libertad de acción individual dentro de un orden establecido que consolide los fines del grupo, interacción de los grupos sociales a nivel internacional dentro de un orden homogéneo establecido por consenso mediante igualdad de oportunidades a nivel mundial ( libertad de personas, mercancías y capitales entre países homogéneos ) y éstos, los grupos sociales, los establece por consenso y por formación de los ciudadanos, es decir, por convencimiento y por el uso de la razón y del sentido común.

Repetimos la definición de socioliberalismo que divulgamos ya en nuestro blog el 27/09/2011:

El concepto de socioliberalismo habrá de entenderse como una doctrina filosófico económica novedosa y en estado de desarrollo y definición. Diferente del progresismo y del liberalismo, pero que aparece como evolución de ellas a raíz del nacimiento del estado del bienestar y de la influencia de variables existentes en los sistemas geo -económicos actuales. Que postula la convergencia de modelos económicos y de gestión social integrando el capital público y el privado, y donde los Estados intervienen en los mercados deficitarios como un competidor privado más, con el fin de su estimulación. Donde el Estado mantiene el control de lo sectores básicos necesarios para definir a un Estado Moderno : Justicia independiente, Educación, Hacienda y Seguridad en igualdad para todos los ciudadanos. Que desarrolla la sanidad mediante un modelo público con igualdad de atención para todos los ciudadanos y con financiación mixta público privada, gratuita para la atención primaria y hospitalaria y en la que los ciudadanos aportan parte de los costes de la consulta especialista, introduciendo en ésta variables de competencia controlada. Que postula la integración comercial y social transparente entre países diferentes que tienen similares valores en sus variables sociales, políticas y económicas. Que promulgan la colaboración integración y fusión entre los distintos ciudadanos del mundo por la vía de la educación y formación técnica, de la concordia, de la paz, la solidaridad, del respeto mutuo y de los Derechos Humanos.



Como modelo y ejemplo de actuación económica socioliberal por el que se integran los mercados con los fines sociales, les remitimos a nuestro blog y al modelo de guarderías infantiles publicado, o al modelo de estabilización energética de zonas de promoción industrial, donde se puede apreciar un claro ejemplo de cómo usar los mercados para obtener fines sociales, sin incrementar el coste a los ciudadanos ni mermar la iniciativa privada, manteniendo términos de productividad y eficacia y eliminando la sub actividad del sector público, consiguiendo en general un mayor nivel de bienestar en equilibrio económico. Pero estos principios, puede que muchos socialistas no los entiendan,  y así les va.


Iniciativas@socioliberales.com

domingo, 15 de noviembre de 2015

LA FRANCE DÉSOLÉ

À ce moment, tous sommes français.
Comme Ex-IPAGgien, j'aime la force et les valeurs du peuple français. et bien sûr que tous les Européens ensemble nous serons capables de vaincre le mal plus tôt que tard.

jueves, 1 de octubre de 2015

ENCUENTRO TERTULIA MADRID, 2 OCTUBRE 2015

HOTEL DE LAS LETRAS - Cafetería-
C/ Gran Vía, 11 Madrid
Viernes 02 Octubre 2015 Hora 19:00

Para el encuentro con aquéllos ciudadanos que quieran charlar sobre el socioliberalismo y la situación política en España, gustosamente estaré en la cafetería descrita a la hora indicada.

Jesús María González.

lunes, 28 de septiembre de 2015

CATALUÑA: OFFSIDE?

CATALUÑA, ¿OFFSIDE?

Tras las elecciones autonómicas de ayer, queda al descubierto la verdadera situación de presente y de futuro para España.

Lejos de la aventura desairada de los nacionalistas separatistas, a los que somos nacionalistas españoles se nos muestra una burla histórica de muy difícil empaque: España vuelve a la misma situación de encrucijada que hace 80 años.

Por un lado, una ideología encriptada a la par que inconclusa, enfrentada, desorganizada como la que aglutinan los partidos de ideología progresista y republicana. Sin proyecto de país, ni de exigencia a sí mismos frente a la exigencia colectiva, pero unidos frente al adversario y muy activos en la calle.

Por otro lado, el pensamiento único de país, de Estado, de integración viva, de exigencia global, de conservadurismo, de atropello al ciudadano . Sin una clara aceptación de la cesión y la aceptación y con el inmovilismo por bandera, tanto individual como colectivo.

Este es el enfrentamiento que marcó la etapa más negra de nuestra reciente historia moderna: tres años de sangrientos enfrentamientos, del discurso por la imposición de mi artículo 21 de bemoles, de cuarenta años de sangría social y económica, y de otros cuarenta de alegría desenfrenada, de avance social y de una equivocada construcción social basada en el despilfarro, la falta de criterio constructivo, la falta de sociedad, la saciedad tanto individual como colectiva, la deficiente formación social, el individualismo, la carente solidaridad real frente a nosotros mismos en contra de la mostrada hacia el exterior, la escasa planificación,…Bastantes aciertos, pero muchos errores, el peor de todos: la inacción colectiva.

Pero a diferencia de entonces, hoy la inmensa mayoría de la sociedad tenemos algo que no teníamos los españoles antaño: Formación. Y la inmensa mayoría de los ciudadanos sabemos que no vamos a caer en las mismas tentaciones violentas, porque las herramientas son otras, porque las soluciones son otras, porque el entorno también es otro. Y la paz social, nuestro fin.

Y entonces, ¿ahora qué?



En este blog ya mostramos nuestro análisis de qué es el nacionalismo, cuáles son sus valores y cómo se combaten. Por lo tanto a lo expuesto nos referimos (ref. nuestra entrada en este blog de enero 2014). Pero por otro lado, del análisis de los resultados de ayer, obtenemos las siguientes conclusiones:

La población de Cataluña es de 7.391.133 habitantes a Enero de 2015 (fuente INE). de los cuales, tuvieron derecho a voto 5.314.913 personas ( el resto son menores de edad y extranjeros sin derecho a voto).

Acudieron a las urnas un total de 4.115.807 personas, que representan un 77,44 % lo que fortalece de manera notable los resultados obtenidos y genera asimismo una carga moral importante a tener en cuenta en el análisis de resultados.
La suma de los votos en blanco así como los votos nulos, no alcanzó el 1%, por lo que resultan inmateriales a la hora de analizar los resultados.

El voto total de los separatistas ascendió a 2.060.418 personas ( resultado de la suma de votos obtenidos por JxSí + CUP + Unió) lo que equivale a decir que el 50,06 % de las personas que acudieron a votar, están por la separación de Cataluña del resto del estado español. Hecho muy notable y de vital trascendencia porque supone el equilibrio más inestable que existe: el de la banqueta de 2 patas o lo que es lo mismo, una verdadera fractura social en la mitad de la población.

Si tenemos en cuenta la representatividad que suponen los votos separatistas frente al total de participación, representan solamente el 28,15% de los votos emitidos, lo que impide a los nacionalistas cantar la victoria, y debería de ser un freno suficiente a la hora de imponer su voluntad por la vía de la voz más alta y de la falta del respeto al ciudadano de enfrente.

Por lo tanto, la conclusión clara es que las elecciones de ayer no sirvieron en absoluto para resolver un problema, sino todo lo contrario, para hacer el problema mucho mayor.

De los 40.555.540 de españoles existentes a enero de 2015 ( la diferencia con los 46.439.864 habitantes censados corresponde a extranjeros), 2.060.418 españoles separatistas catalanes ( 5,80% ) plantean abiertamente su separación política, económica y administrativa del resto del Estado.

Y aquí, ha llegado el momento de tomar una decisión. Y como todas las decisiones que suponen una fractura social, va a ser dolorosa. Pero no podemos continuar más tiempo negando el enfrentamiento social que todos sabemos que no va a acabar nunca. Y no lo va a hacer porque la cesión de competencias desde el Estado central hacia las comunidades autónomas (término muy mal elegido por cierto, hubiera sido mucho mejor el término de comunidades regionales ) ya hace tiempo que se excedió en mucho, hasta el punto de debilitar al Estado en competencias que le son propias tales como la educación, la seguridad, hacienda y Justicia. Competencias que para los socioliberales son de obligado registro y desempeño del Estado.
Por tanto, sabiendo que no podemos ceder más competencias, si no se devuelven parte de las que hay, ¿Cuál de las dos sociedades enfrentadas va a ceder?

No es posible más cesión. Ni más negociación. Ni más retorcer el lenguaje en busca de lo indescriptible. Ni por supuesto el tan llevado estado federal por el que abogan los socialistas y que cuando intentan explicar, sencillamente no explican nada porque saben que el estado federal posible, ya está implantado y hace tiempo que se estiró todo lo que se podía.
Ni el tan llevado reconocimiento de la “ particularidad diferencial” del hecho catalán porque como bien dijo un catalán ilustre por su inteligencia “los catalanes nos diferenciamos del resto en que estamos llenos o contaminados de Pérez, Díaz y demás …” No recuero con exactitud sus palabras, pero alabo su inteligente y fina ironía y suscribo el fondo de la idea expuesta por el Sr. Boadella.

A parte de la lengua que es un valor a proteger en igualdad de condición que el castellano ¿cuál es el hecho diferencial? ¿Es que de verdad algún español está en contra de la sardana, del resto de folklore catalán, de fama de tacañería, o de su maravillosa concepción de lo social? Solamente los dirigentes políticos nacionalistas con el único afán de proteger y justificar su propia existencia, son capaces de vender esta idea.

Pero volviendo a lo que deberíamos de hacer para afrontar este problema de una vez por todas, ¿ no creen que ya va siendo hora de que hagamos en España un referendum para responder a la pregunta de si aceptaría usted la separación política, administrativa, económica y social de una parte del territorio español?
Y
En caso de contestar “si” a la pregunta anterior, ¿Cómo aceptaría usted la cesión del patrimonio español a la parte separada, por cesión en el tiempo o por compra venta?



Y a lo mejor, el resultado nos sorprendería a todos. Porque muchos españoles acabaríamos diciendo que sí, que se marchen de una vez, bien pagando la parte que corresponda o bien por cesión en el tiempo del uso del patrimonio ( cada parte mantiene sus ingresos y gastos y durante un tiempo ( en años) se mantiene el uso y disfrute del patrimonio español.). Solamente los españoles en su conjunto, podemos decidir qué queremos para España.

El referendum debería de hacerse en el próximo año como muy tarde, para no desligar más la situación en el tiempo.

Se habilitarían un domicilio fiscal en cualquier territorio español para aquéllos españoles residentes en Cataluña que quieran trasladar sus derechos y obligaciones a España, aunque físicamente sigan residiendo allí. Y lo mismo con las empresas que quieran trasladar su sede social para acogerse a los derechos y obligaciones españoles.

Si esto ocurriese, Cataluña acabaría arruinada en pocos años, solamente los ciudadanos que mantuvieran la nacionalidad española a pesar de seguir viviendo allí, mantendrían un estatus económico razonable y las empresas que cambiaran su domicilio fiscal al resto de España, seguirían dentro del euro. El resto, en su mayoría no beneficiada ( porque siempre habría una clase dirigente que mantendría un estatus económico fantástico), conocería la escasez y la falta de opciones económicas. Y tras varios años de sufrimiento, acabarían solicitando su vuelta a España y aquí es donde se habría acabado por muchas generaciones, la tontería nacionalista.

Y esto sería así, porque no hemos sabido ni diseñar bien España, ni poner freno cuando debimos ponerlo. Aún estamos a tiempo, pero casi se ha acabado. Pero esta vez, no será un derramamiento de sangre, sino de dinero.

Es evidente, que si en el referendum saliera el no. Igualmente el dinero sería la herramienta para tomar el control de la comunidad autónoma, con los mismos fundamentos que los esgrimidos en este mismo blog cuando explicamos el concepto de los nacionalismos.



iniciativas@socioliberales.com





jueves, 24 de septiembre de 2015

TERTULIA SOBRE SOCIOLIBERALISMO EN MADRID -VIERNES 2 OCTUBRE 2015

El próximo viernes 02/oct/2015 estaré en Madrid por la tarde en la zona de Atocha. Todos los ciudadanos interesados en participar en una tertulia sobre el socioliberalismo y la actualidad política, enviar correo a iniciativas@socioliberales.com para facilitarles el lugar del evento.

Un saludo

jueves, 1 de enero de 2015

IMPLANTACIÓN DE UNA POLITICA INDUSTRIAL. UNA TRAZA SOCIOLIBERAL

Una y otra vez el factor capital trata de imponerse al factor trabajo en el difícil equilibrio que surge de la pugna existente en el mercado de trabajo.

Una oferta de trabajo cada vez más pequeña, donde la especialización laboral ( técnica) de la demanda, se ofrece día a día como una verdadera herramienta de gestión y control del factor trabajo, es utilizada por el factor capital para la búsqueda de los mejores candidatos. Éstos se ofrecen en cuerpo y alma para competir dentro de la misma empresa, generando en ésta mayor capacidad para competir en un entorno cada vez más hostil y más amplio.

En muchas ocasiones la búsqueda del bienestar individual, tan anhelado por otra parte por todos los ciudadanos del mundo, se limita a ser una simple búsqueda de un estatus mínimo de supervivencia. Esto nos hace pensar cómo podemos definir el estado de bienestar desde un análisis del mercado de trabajo.

Las sociedades consideradas modernas, no pueden permitir que los ciudadanos no tengan mayores aspiraciones que la simple supervivencia, porque cuando esto es así, la ambición que todo ciudadano debe tener por mejorar sus condiciones de vida, se convierte en un conjunto de frustraciones individuales que transcienden a lo colectivo, y transforman el concepto de ciudadano frustrado en comunidad frustrada.
Una comunidad frustrada coagula la capacidad de desarrollo mental del país al que pertenece y con el paso del tiempo, esta frustración colectiva acaba en violencia tanto activa como pasiva, arrastrando al país hacia el fondo más oscuro de la evolución humana.

¿Qué consideramos por violencia pasiva?. La inacción tanto mental como física.
¿ Y violencia activa? La que todos conocemos: El uso de la fuerza frente a la razón.

Ambas dos se dan en todas las sociedades porque las dos están implícitas en el corazón del ser humano. Forman parte de él. Están en el ADN humano. Pero es cuando se convierten en explícitas, cuando verdaderamente hacen daño a la sociedad.

Por eso, el conjunto de la sociedad tiene que luchar permanentemente contra estas dos violencias para que sigan controladas por el propio individuo mediante el autocontrol de la violencia activa, y la automotivación que elimina la violencia pasiva.

Sobre la violencia activa no hay mucho más que decir de lo ya estudiado por grandes pensadores a lo largo de todos los tiempos. La pregunta de por qué el hombre es violento por naturaleza, tiene muchos análisis. Muchas respuestas y muchas explicaciones. Pero el hombre sigue siendo violento incluso en el siglo XXI. Esta es la triste conclusión.

Mediante el uso de la razón podemos en un momento de tranquilidad predicar la calma, el diálogo, el análisis de la situación y la búsqueda de lo positivo: mediación frente a cerrazón, la palabra frente al arma.
Y está demostrado estadísticamente que cuanto mayor es el grado de formación de los individuos de una sociedad, menor es el grado de violencia existente dentro de esta sociedad.
Pero ¿qué ocurre cuando la agresión es permanente? ¿Hasta qué punto la desesperación de los ciudadanos puede conducirse mediante el sosiego? O hasta qué punto es castigable la reacción violenta de un hombre frente a la agresión continua?

Llegado a este punto, es necesario distinguir entre dos tipos de agresiones:
La que recibe el individuo frente al sistema y la que recibe el individuo de otro individuo.

No indicamos el análisis de la violencia generada por el individuo frente al sistema, porque el sistema como herramienta de gestión social, representa lo que el conjunto de individuos definen como colectivo, y por tanto, la agresión del individuo hacia el sistema, habrá de ser sinónimo de la agresión entre individuos.

Nos centraremos en la agresión del sistema al individuo.

Si partimos del principio de que todo hombre civilizado quiere vivir en paz, crecer económica y socialmente más que sus padres, tener reconocimiento social y crear un entorno mejor que el que se encuentra con el fin de perpetuar en la siguiente generación un plus de evolución, estaríamos ante una afirmación que cualquier persona del planeta con una formación mínima o escuchando esto de alguien que sepa explicarlo, suscribiría.

Este principio podemos afirmarlo con rotundidad y claridad de ideas en la parte del planeta desarrollada. ¿Pero y en el resto? ¿Cuál sería el análisis de este principio en aquéllas partes del planeta con poblaciones deprimidas y sin escaso o ningún estado de bienestar?

Evidentemente la respuesta a esta última reflexión no la podemos analizar desde nuestro escaso conocimiento y con la escasez de medios que disponemos, por lo que vamos a centrar la reflexión en la visión del principio descrito desde el mundo desarrollado en el que tenemos la suerte de haber nacido ( no olvidemos que la suerte de cuna es una cuestión de mera probabilidad y no por ello somos ni más listos, ni menos, ni mejores que los que tuvieron menos suerte).

Volviendo a la cuestión principal del principio que todo hombre firmaría aceptar, ¿ cuál sería el equilibrio entre obligación y derecho del par individuo / sistema, por el que se cumpliría la ecuación descrita en el principio?
En un intento simple de definir en una ecuación dicho equilibrio, encontramos las siguientes variables:

Paz, crecimiento económico, crecimiento social, entorno estable, evolución intelectual y perpetuar la especie humana.

¿Cuáles de estas variables dependen del individuo exclusivamente? ¿ Cuáles de ellas se comportan de manera independiente respecto de las otras y respecto del individuo?

La respuesta es tan compleja como simple: Ninguna de las variables es independiente.

Aquéllas que en un principio podríamos pensar que son independientes y propias del individuo, como por ejemplo la paz, la evolución intelectual y el perpetuar la especie humana, se tornan en una idea imposible de independencia, por cuanto que está demostrado que es propio e intrínseco del ser humano y está en la naturaleza del mismo el perpetuarse, el engendrar descendencia como fin último de la existencia. Pero esta capacidad está influenciada plenamente con el entorno y la capacidad de adaptación del medio, por lo que no estamos ante una variable independiente.

¿Seríamos capaces de asegurar que si en los países subdesarrollados la sociedad alcanzara un nivel de desarrollo importante, seguirían teniendo muchos hijos? Si comparamos el comportamiento del hombre en el mundo desarrollado y consideramos este entorno como el destino alcanzado por la sociedad subdesarrollada, tendríamos que asegurar que el número de hijos descendería a unos niveles incluso preocupantes para cubrir la tasa de crecimiento vegetativo. En consonancia con esto, esta variable en la práctica se identifica con la existencia y protección de una unidad familiar.

Sabiendo que el hombre es un ser social por naturaleza, ¿puede por sí mismo asegurar la paz de su entorno aislándose de terceros que interactúan con él? La respuesta es fácil: no.

Lo mismo ocurre con la evolución intelectual y con el crecimiento social. ¿Cómo va a evolucionar el individuo si no es partiendo de un nivel intelectual adquirido? Y por otra parte, por qué va a querer el individuo crecer socialmente si no entiende la responsabilidad que ello implica? Sin la asunción de esta responsabilidad, el crecimiento social no es más que despotismo y degeneración del colectivo.

En conclusión, todas estas variables: paz, evolución intelectual, crecimiento social y posibilidad de perpetuar, dependen de la variable entorno.

En un entorno hostil, el individuo se centra exclusivamente en la supervivencia y como hemos dicho al principio, esta lucha permanente desencadena violencia activa.
Por otro lado, en un entorno demasiado “acomodado”, el individuo se torna egoísta, insolidario e inactivo y genera violencia pasiva. Ambas violencias, acaban por destruir la sociedad que las padece.
Y digo destruir y no construir, porque la violencia pasiva solamente se alcanza en aquéllas sociedades que por su nivel de desarrollo, crearon generaciones de individuos demasiado complacientes con su entorno, hasta el punto de que los valores transmitidos por la tradición y los adquiridos por la evolución, quedan solapados por los falsos valores de acomodamiento mal entendido.

A modo de ejemplo, recuerdo historias contadas por un amigo jesuita, que estuvo en las comarcas mineras asturianas en las que el alto porcentaje de mineros jubilados en edades absolutamente productivas ( entorno a los 45 años de edad) y con altísimas pensiones, configuró una línea de pensamiento “acomodado” que se transmitió desde los padres jubilados hacia los hijos veinteañeros. Por esta “norma no escrita” por la que se regían los padres, sus hijos no podían aceptar salarios bajos acordes con otras actividades distintas de la minería, y preferían estar en casa y cobrando de sus padres los gastos improductivos del ocio, antes que aceptar los trabajos mal pagados e ir adquiriendo experiencia laboral.
Esta actitud en la mentalidad de sus padres, generó un grado de violencia pasiva de tal magnitud que hizo perder a sus hijos varios años de evolución en la preparación y adecuación mental necesaria para enfrentarse a los problemas del mercado de trabajo.

Hoy, 30 años después de la reconversión minera, el paro en las comarcas es altísimo, la despoblación y deslocalización adquiere tintes dramáticos con un envejecimiento de la población muy por encima de la media nacional, y la desesperación de los jóvenes ante la falta de oportunidades es tremendamente preocupante.
En dicha comarca minera, los índices de ventas farmacéuticas de ansiolíticos son elevadísimos y muy rentables para la industria farmacéutica que no genera, salvo alguna excepción, valor añadido y riqueza entre la población afectada.
Si la mentalidad de sus padres ante el acomodo recibido, hubiera sido diferente y de estímulo, tal vez estaríamos poniendo otro tipo de ejemplos.

Evidentemente existen otros factores que ayudaron a crear este problema, pero solamente estoy analizando superficialmente el entorno como variable, y no las causas de este entorno concreto.


En consecuencia, el entorno que permite el desarrollo de todas las variables anteriormente descritas del modelo propuesto, habrá de ser aquél que es capaz de ofrecer a los individuos esperanza manteniendo a su vez, un determinado nivel de preocupación. Y el equilibrio en este enfrentamiento solamente se consigue con un entorno estable.

La estabilidad del entorno pasa por crear oportunidades para que los individuos puedan crear proyectos de vida a largo plazo y necesariamente se conseguirá con un entorno con crecimiento económico.

¿Y cómo conseguimos el crecimiento económico que a su vez desarrolle un entorno estable?
Todos los políticos quieren tener esta respuesta y desde luego que no es fácil de responder en la práctica. Y no lo es porque en la respuesta intervienen muchos órganos de decisión que, de no estar adecuadamente coordinados, no se alcanzará nunca un resultado óptimo.

La respuesta pasa por la definición e implantación a medio y largo plazo de una POLÍTICA INDUSTRIAL.
La política industrial es altamente demandada por todos los operadores del mercado de trabajo: sindicatos y empresarios, trabajadores y políticos. Y las variables a tener en cuenta son conocidas por todos: formación, interrelación subjetiva, disponibilidad de medios materiales, financiación y energía.

Si de forma adecuada se establecen acciones que actúen sobre todas estas variables, el sistema permitirá crear el entorno estable adecuado y oportunidades de negocio suficientes como para que el individuo se consolide en una sociedad en paz, crezca socialmente y evolucione en lo intelectual manteniendo unidades de familia suficientes para asegurar el futuro de la sociedad.

Los socioliberales abogamos porque la formación sea extensa tanto en lo técnico como en lo humano, y tiene que ir necesariamente de la mano de la interrelación subjetiva, es decir, dentro del periodo de formación, el individuo tiene que aprender a integrarse dentro de un mundo global, mediante intercambio de estancias temporales y formación en otros lugares afines. Se trata de construir al trabajador global e internacional, capaz de entender que el desplazamiento físico no es una amenaza, si va acompañado de condiciones óptimas.
Las empresas necesitan disponibilidad de medios, es decir, terrenos industriales adecuados y preparados en comunicaciones, telecomunicaciones y a un precio razonable en régimen de alquiler, no en propiedad, que se va adquiriendo con el paso de los años. El principio de que el suelo industrial es público y a un precio variable en función de los beneficios sociales que es capaz de generar la empresa que se instala, es un matiz a tener siempre en cuenta. De esta manera, las empresas tienen motivación por instalarse y quedarse en una determinada zona geográfica e ir alcanzando beneficios a medida que va consolidando empleo, siendo los periodos establecidos, por ciclos de 25 años.

La financiación adecuada para los proyectos ha de existir mediante una banca pública o semipública destinada a empresas y que compita directamente con la banca privada, ofreciendo productos de financiación viables. En este blog en otras intervenciones, ya hemos establecido nuestro criterio sobre la banca.

La energía estable es la última clave para la creación de una política industrial adecuada.
¿Cómo es posible que en las cabeceras industriales del país, no existan centros de producción energética sostenible mixta público – privada?

Es necesario hacer inversiones en centros de producción de energía con destino a la industria mediante la creación de empresas mixtas constituidas por una empresa pública junto a las empresas privadas implantadas en la zona de actividad y que se van a beneficiar de una energía adecuada a un precio razonable.
A modo de ejemplo indicamos la comarca de Avilés con una alta implantación de empresas grandes industriales con una capacidad de generación de empleo altísima.

Aprovechar la fuerza maremotriz del mar Cantábrico, los molinos de viento y cuantos pantanos sean necesarios para crear esta fuente de energía límpia que facilite a estas empresas cantidad y precios estables que las haga competitivas. ¿ A cambio? La obligación de implantación por periodos de 25 años y la reinversión y modernización de las plantas industriales.
¿Financiación? El proyecto es financiado por las propias empresas beneficiarias junto a la administración. De esta manera, las empresas beneficiarias transforman un coste variable de producción en un marco inestable, que es lo que tienen actualmente, en un coste fijo de amortización a 25 años. Esto les garantiza un bajísimo coste de energía lo que sin duda redunda en una inversión mayor en la planta industrial, beneficios asegurados que conllevan a modernización y creación de puestos de trabajo, estabilidad laboral y beneficios para la sociedad.

Este uno de los grandes retos que tiene Europa ahora mismo: convencer a las empresas para que la producción vuelva al continente y han de ser los políticos quienes se involucren de una vez por todas. No sirven de mucho las políticas monetarias planteadas por Bruxelas para estimular la economía. Se proponen 350.000 mll. De euros en financiación. Pero si no rompemos los principios neoliberales, solamente conseguiremos especulación. Si no impedimos volver a los principios progresistas con este dinero, solo conseguiremos derroche y despilfarro.

¿Los socioliberales? Hoy todavía no estamos. Cuando estemos, lo haremos.

iniciativas@socioliberales.com