lunes, 30 de noviembre de 2015

SOCIOLIBERALISMO: UNA DISCUSIÓN CON PROGRESISTAS.

Hemos visto en internet estas dos referencias al socioliberalismo que son interesantes por distintos motivos que luego indicaremos. Para una mejor visión de conjunto y que el lector no tenga una visión distorsionada, hemos optado por mostrarlas en su totalidad tal como aparecieron en sus propios medios.


La primera apareció en el último 4/09/2014 en la página www.diarioprogresista.es/socioliberales-55364.htm, donde se publica un diario progresista vinculado al PSOE.

Socioliberales

JUEVES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2014
MARTU GARROTE





En aquellos años 70 en los que llegó al fin la democracia a España con la muerte del dictador y el gran pacto de todos los demócratas llamado la Transición, que pese a haber sido idealizado hasta el extremo, no conviene desdeñar porque nos ha traído el periodo más largo de democracia, paz y prosperidad de nuestra historia, el Partido Socialista Obrero Español era, como su propio nombre indica,socialista.

En los 80, con la mayoría absoluta de Felipe González y Alfonso Guerra, en una España que se sentía claramente de izquierdas y que apostaba por el socialismo como única opción para conseguir Educación, Sanidad y Derechos para todos, lo que luego hemos conocido como Estado del Bienestar, para decir que alguien no era suficientemente de izquierdas, se decía que era socialdemócrata.

Sin menospreciar a los socialdemócratas europeos que habían constituido en sus países sistemas de protección social, de igualdad, de derechos individuales y colectivos, con una Educación que les permitía estar a la cabeza del mundo, con Sanidad, con Servicios Sociales, con muchas de las cosas que ansiábamos aquí, la manera de conseguirlo pactando con los conservadores o liberales no era extrapolable a la realidad de una derecha española clara heredera de la oligarquía franquista.

En los 90, con el aburguesamiento de la sociedad española, debido en gran parte por los importantes avances implementados por los socialistas, las diferencias ideológicas se fueron diluyendo y comenzaron a calar los mensajes que llegaban de una Europa sin miedo al comunismo (cayó el muro de Berlín, desapareció la URSS) que hacía que los conservadores y liberales no se sintieran en la obligación de pactar con la izquierda moderada para evitar el advenimiento de la radical, mensajes que iban en la dirección de menos impuestos, menos solidaridad, menos derechos para todos y más para los que se lo puedan pagar.

A partir del cambio de milenio, el individualismo que da sentirse seguros, con buenos salarios, con fácil acceso a la vivienda, colegios, hospitales…, el mensaje de que la solidaridad era pagarle a unos vagos vivir del cuento, de que los trabajadores abusaban de las bajas, los pensionistas de las medicinas gratuitas, los inmigrantes de las becas y ayudas sociales, las mujeres de las leyes de igualdad, etc. fueron generando el caldo de cultivo perfecto para que el liberalismo se colara de rondón en todas las ideologías

Con la crisis, el bombardeo constante sobre lo innecesario de las ideologías, sobre la inexistencia de diferencias entre socialistas y populares, incluso negando que todos los avances que hoy están en peligro por los recortes impuestos por la derecha europea y española, por el capital, por los mercados, como son la Sanidad, la Educación, la Dependencia, los Servicios Sociales, la protección al desempleo, los derechos laborales, los derechos individuales de mujeres, homosexuales, etc., son obra de Gobiernos de izquierdas, Gobiernos del Partido Socialista Obrero Español, nos ha llevado a un punto donde los socialistas debemos recuperar las esencias y apartarnos de socialdemócratas y socioliberales.

Qué es el socioliberalismo, social liberalismo, liberalismo progresista, democrático o social, como queráis llamarlo, os estaréis preguntando y me pregunto yo también. Es el convencimiento de que se puede alcanzar el Estado del Bienestar y al mismo tiempo defender la libertad de los individuos, refiriéndose en realidad a la libertad de mercado. Un engendro que no tiene cabida en la izquierda, una especie de socialismo de derechas, un sí pero no que defiende medidas tan contrarias a la solidaridad como el repago sanitario en función de las rentas. No se puede ser de izquierdas y de derechas a la vez, pese a que Podemos defienda en su consejo nº 6 que no hay que ser de izquierdas para no espantar al electorado (sic).

Gran parte de la crisis que sufre la izquierda europea en Grecia, en Francia, en Portugal, en España y hasta hace muy poco en Italia se basa en el abandono por parte de los partidos socialistas de las políticas netamente socialistas, para abrazar postulados bien socialdemócratas, bien socioliberales, en aras a fidelizar el voto del electorado de centro, ese al que cualquier partido español aspira y que nadie sabe muy bien dónde está y qué es lo que quiere.

Los socialistas españoles, acosados desde la derecha por un Partido Popular cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, so pena de tener que perpetrar pucherazos electorales para conseguirlo, poner en riesgo la convivencia territorial en España y llevar a una gran parte de la población al umbral de la pobreza, pero con gran parte de los medios de comunicación a su servicio; y desde la nueva izquierda por formaciones que no quieren hablar del aborto porque no da votos o que dicen que no hay que definirse de izquierdas porque espantan a los electores, pero que gozan del altavoz mediático que hace que su discurso llegue a todos y cada uno de los hogares españoles, ha de plantarse y recuperar su discurso clásico, el discurso socialista que nos llevó a la mayoría absoluta en los 80 consiguiendo hacer de España un país moderno, solidario, progresista y que mejoró la vida de los españoles como no había sucedido antes, el discurso de los principios y valores que nos inspiran desde hace más de 135 años y del que debemos sentirnos orgullosos.


Escrito en www.diarioprogresista.es/socioliberales-55364.htm el pasado 04 de sept 14.




La segunda crítica al socioliberalismo que detectamos, y que viene también de un entorno progresista, se publicó el 30/08/2014 en la dirección siguiente :

http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1726-el-invento-del-socioliberalismo.html

Al igual que la anterior, reproducimos el texto íntegro sin ningún tipo de corte en el texto para una mejor valoración. Solamente se ha cortado la fotografía donde aparecían el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y François Hollande en un meeting de Ségolène Royal en el 2007.






El invento del socioliberalismo
• Agosto 30, 2014
• Por Marcial Vázquez
• Publicado en Política

Creo firmemente en la ideología. Algunos dirán que es mejor creer en los hechos, pero si no sabemos qué queremos hacer, seguramente acabaremos haciendo lo que quieran los demás. En política esto no es una excepción, de ahí que cuando se ha relajado el peso ideológico y de valores en los partidos socialdemócratas de Europa no solamente se han acabado hundiendo electoralmente sino que han terminado implantando políticas que si no eran de derechas sí que se les parecían demasiado y, en cualquier caso, conectaban con la línea que pretendían los liberales totalitarios de cada país.
El debate acerca de la firmeza de las ideas socialistas se abrió con fuerza después de que Zapatero en el 2010 presumiese en el congreso de los diputados de hacer lo que le había impuesto Merkel “costase lo que costase y le costase lo que le costase”. Le costó, nada menos, que su final dramático como presidente y costó, lo peor de todo, la profunda crisis que aún padece el socialismo español sin saber si tiene claro dos cosas: qué fue lo que le causó esta crisis; y qué hacer para superarla. En 3 años hemos visto dos Secretarios Generales y decenas de convulsiones regionales que solo han contribuido a añadir más confusión al futuro del PSOE como partido de mayorías. Si no fuese por Andalucía y Asturias, el socialismo vagaría por las tierras peninsulares sin ningún refugio de poder, y es necesario recordar que en ambas comunidades los socialistas o no gobiernan en solitario o gobiernan en minoría.
El problema de los resultados del 25-M es que aún no debiéndose de extrapolar a las próximas convocatorias en el 2015, sí nos muestra un marco político lleno de incertidumbre donde el PP cae de manera estrepitosa pero no porque el socialismo suba. Lo peor que puede pasar es que aunque el Partido Popular baje en intención de voto, siga siendo el partido más votado porque la fuerza de la izquierda se diluye en la fragmentación partidista ofertada, ya que UPyD podemos contarlo como isla donde naufragan una mayoría de votantes desencantados con Rajoy aunque también cuenten con ex votantes socialistas. Si bien UPyD ha conseguido sembrar de dudas a los votantes del PSOE más moderados, PODEMOS puede presentarse como la alternativa a los socialistas más a la izquierda del conjunto del voto, una fuga, por la izquierda, que parece no preocupar demasiado a la nueva dirección de Ferraz ya que Pedro Sánchez se ha dedicado a “mimar” a los españoles de centro o también representados en las clases medias.
Llegados a este punto, y a raíz del fracaso de Hollande, ha aparecido con fuerza un concepto que sin ser original sí que es contradictorio, usado para referirse al nuevo ministro francés de economía: socioliberal. ¿Qué es esto del socioliberalismo? Resumiendo, y antes de entrar en detalles: un híbrido imposible, una idea anti natura. Aún así parece que el socioliberalismo es una forma de hacerse perdonar por la derecha que pretenden practicar algunos socialistas o, mejor dicho, políticos que militan en el Partido Socialista. Sin ir más lejos UPyD se ha denominado en ocasiones como un partido socioliberal, aunque siempre le ha gustado más la gran construcción argumental de que no es “ni de derechas, ni de izquierdas”.
A la hora de rechazar este término híbrido, debemos situarnos en el marco donde vivimos, Europa. Y, sobre todo, en el que votamos, España. La socialdemocracia tuvo suficiente peso y desarrollo como para necesitar muletas que complemente un proyecto sin lagunas. Otra cuestión es que el estado tipo de la socialdemocracia se haya venido abajo porque no se ha sabido o bien plantear alternativas a nuevos desafíos, o bien plantar cara a los desafíos de siempre, esto es, a la derecha totalitaria, conservadora y capitalista radical.
Los socioliberales se definen como personas que quieren un estado del bienestar pero que sea compatible con la libertad de mercado, básicamente. Pero, seamos sinceros, ¿libertad de mercado significa que la política no debe intervenir y, simplemente, dedicarse a redistribuir o impulsar políticas activas con los excedentes que el mercado quiera ofrecerle? Porque respecto a la política fiscal, también está en contra de los impuestos excesivos. Es decir, pretenden coger la defensa de los derechos civiles, políticos y económicos de la izquierda y mezclarlos con los derechos de los mercados, que son los únicos que reconocen los liberales del momento. Sobra decir que mucho sentido no tiene, ya que el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades se basa, de manera inevitable, en la dirección de la economía por parte de un gobierno que quiera situar a la política por encima de los mercados.
Sea como sea, el socialismo debe plantearse algo muy simple: si quiere seguir el camino de Zapatero y Hollande, que ya sabemos a dónde conduce; o ha llegado la hora de reconstruir el proyecto socialdemócrata y volver a conquistar a una sociedad que se ha ido alejando del Partido Socialista no por la pureza de sus valores e idas, sino precisamente por la confusión a la hora de aplicar estas. El socioliberalismo es un invento de la derecha para que el socialismo se anule a sí mismo.
Escrito en http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1726-el-invento-del-socioliberalismo.html el pasado 30/08/2014.






Vista estas dos muestras de crítica al pensamiento socioliberal, podemos decir que nuestro oferta a la sociedad poco a poco va calando como una verdadera opción seria a tener en cuenta en pocos años en el panorama mundial.


Es muy significativo que precisamente en estos dos últimos meses hayamos tenido varias decenas de visitas a nuestro blog desde nuestro país vecino, aliado y amigo Francia y desde China. Y también es muy significativo tal como venimos observando desde que nacimos en 2011 que nuestras propuestas e ideología pone muy nerviosos a los sectores clásicos progresistas y liberales.

Lógico por otra parte porque mientras que los modelos socioeconómicos clásicos basados en exclusiva en valores progresistas o en valores liberales, no son capaces de resolver los problemas de los ciudadanos, y se alejan cada vez más de éstos, el populismo les va comiendo poco a poco cuota de mercado.

Utilizo bien a propósito la palabra mercado, y lo hago con toda la intención. Porque este mercado como concepto, es el que los progresistas se niegan a tener en cuenta salvo para definir un medio necesario en la obtención de la riqueza que luego, según sus parámetros y arbitrariamente, el Estado distribuirá con el fin de implantación de una determinada justicia y de un factor de equilibrio entre los más desfavorecidos.

Pero la supuesta justicia y la negación del mercado salvo cuando es favorable, deriva en una falsa verdad tal como los años de nuestra historia moderna nos han hecho ver.

Realmente lo que los progresistas proponen es una transferencia de rentas desde el factor capital que ha de ser el generador subjetivo de las plusvalías, hacia el factor trabajo sin definir cómo se controla este reparto, en cuánto tiempo, en qué cantidad, con qué factores de riesgo, con qué criterio, qué variables definen el modelo, con qué límites ….

El modelo progresista clásico en sus dos vertientes:
a) control producción y distribución ( comunismo )
b) control de producción y privatización parcial de la distribución ( socialismo)
No resuelve los problemas de la sociedad más que en un plazo muy inmediato, pero que ya en el medio plazo se vuelve inestable e insostenible empobreciendo en el largo plazo a los ciudadanos de forma general.

Los autores anteriores indican en su exposición una vuelta necesaria a dichos principios, lo que equivale a decir, vuelta al pasado y a los problemas del pasado. No se dan cuenta que en los tiempos en los que vivimos, el pasado hay que usarlo como herramienta para aprender de los errores, no caer de nuevo en ellos. Y el resto, dejarlo para los historiadores.



Del análisis de los textos anteriores, parece que ambos autores están absolutamente convencidos de que el estado de bienestar proviene exclusivamente de opciones políticas vinculadas al progresismo y además desde un tiempo muy cercano.


Bismarck no es considerado un progresista precisamente y sin embargo fue el precursor del estado del bienestar moderno con la implantación en Alemania a finales del siglo XIX de políticas de protección social. ( no entro en su posicionamiento como militar, solo refiero su política proteccionista del obrero alemán)

Tampoco los autores reconocen a nuestro estado del bienestar como el resultado de las enormes desgracias vividas en todo el mundo a raíz de las dos grandes guerras. No hay que olvidar que hasta que ocurrieron estos acontecimientos, en el mundo llamado “ moderno”, la idea general aceptada ( desde la perspectiva del factor capital y del liberalismo que predominaba) era que “todo individuo era el propio generador de sus desgracias.” Lo que equivalía a aceptar como pensamiento general que la inmensa mayoría de los individuos de una sociedad, eran pobres porque carecían de capacidad para dejar de ser pobres.

Solamente tras las dos grandes guerras y la durísima experiencia vivida por la humanidad, ésta comenzó a pensar que la inmensa mayoría de los individuos son y no dejan de ser pobres o desgraciados, porque en el entorno en el que nacen y se desarrollan, carecen de oportunidades.

Esta es la clave. Poseer oportunidades en igualdad de condiciones mínimas. Y aquí es donde radica la llave que diferencia entre los distintos modelos socioeconómicos.

No mencionamos también políticos porque sin un modelo socioeconómico al que seguir, sin un patrón que marque el camino, los políticos están absolutamente perdidos. O dicho de otra manera, toda política que no tenga en cuenta la economía, deja de ser política

La existencia de un valor de canje en los bienes y servicios que forman parte de la vida de los individuos, expresado en unidades monetarias, representa la capacidad del propio individuo de consolidarse como ciudadano activo dentro del colectivo social al que pertenece. Solamente cuando tiene satisfechas sus necesidades mínimas ( entendidas éstas por consenso dentro de cada grupo social) adquiere la capacidad de mostrar su ámbito social y además, toma la decisión de mostrar su ámbito social de manera voluntaria.

Voluntariedad que se adquiere por costumbre y formación dentro del colectivo al que pertenece. Es esta “construcción” de la costumbre y de la formación, donde los principios han de estar establecidos en la consecuencia de unas determinadas finalidades. Y en concreto, una: la capacidad de mejorar y regenerar al individuo social como constructor de una mejor sociedad.

Ningún hombre solo, por capaz que sea, tiene la suficiente capacidad y dimensión para dirigir a un pueblo hacia un objetivo sin la ayuda de un patrón teórico que llevar a la práctica. Y a su vez, ningún patrón teórico por bien definido que esté, se puede llevar a la práctica sin la existencia de un amplio equipo de individuos convencidos, que trabajen bajo las directrices de un líder.

El modelo progresista como lo “añoran” los autores que critican al socioliberalismo, es ineficaz en los tiempos actuales. Tampoco fue un gran éxito en la España de los 80 como promulgan.

Lo que pasó en los años 80 es que en un entorno favorable, de crecimiento, de desarrollo de la igualdad y en una Europa industrial y rica, la existencia de un país emergente como España permitía aplicar estándares que aparentemente funcionaban en la época y que no existían aquí. Por tal motivo, la percepción de la sociedad es que en aquélla época todo era mejor.

Y lo fue evidentemente, pero no por causa única de que el presidente del gobierno fuera uno u otro, de un partido u otro, sino porque los primeros presidentes de nuestra democracia, todos, junto a la monarquía, tuvieron muy claro y acertaron, que España no podía seguir siendo un desconocido dentro de Europa en lo social, y que puesto que pertenecemos a Europa, había que construir nuestra sociedad con el patrón de Europa, que en aquél entonces era el predominante. Y con la lógica necesaria, Europa apoyó tal decisión.





Transcurridos los años, y con la perspectiva actual, no podemos cerrar los ojos como hacen los autores del texto, obviando cualquier otra variable del modelo distinta a la existencia de Felipe González y al PSOE, y negando que existieron otras variables independientes que permitieron el desarrollo añorado por los autores.

Tal como ocurre ahora, el desencanto sobrevenido de la sociedad española por entonces con la etapa de la dictadura, y el recuerdo de los muchos “anteriores” que todavía formaban parte de nuestra sociedad española, volcaron las urnas hacia los partidos progresistas porque los liberales no ofrecían una solución diferente a la que venía existiendo hasta entonces.
La inmensa ayuda de los hoy nuestros socios europeos y las ganas de cambiar las cosas de los españoles, permitieron lanzar la mejora económica que derivó en la mejora de servicios sociales. Por lo tanto y a modo de ejemplo que se repite a lo largo del mundo en todos los países y que sirve como una primera aproximación a lo que puede ser la teoría socioliberal, es que toda mejora económica conlleva mejoras sociales y no al revés.


Y la prueba más palpable de que la economía es la base de toda política social, es que en toda Europa, hoy 2014, ante la caída económica existente, las políticas sociales se ven ampliamente afectadas. En consecuencia, no podemos cerrar los ojos y ver solamente con el prisma de que toda teoría socialista fue y es la solución a nuestros problemas. Porque decir esto, es coger la parte del modelo que me favorece y negar la evidencia demostrada del resto del modelo que nada tiene que ver con el socialismo y sí mucho con la economía.

Hoy estamos viviendo la misma situación que a principios de los años 80. La irrupción de partidos populistas son aceptados por la sociedad española como herramienta para destronar a la equipos de control de la sociedad, es decir, a los partidos políticos clásicos y mayoritarios que han convertido su propia existencia en feudos económicos al modo nacionalista. Ocurre lo mismo en toda Europa, sin que estos partidos sean capaces de “desnudarse a sí mismos” para refundar unos conceptos sobre la base de su propia existencia.

Analizando los discursos y los principios que promulgan estos partidos, y contrastando la situación teórica que venden a los ciudadanos frente a la realidad perceptible, podemos tristemente concluir que ni existe discurso, ni existen principios ni la realidad es esperanzadora para estos partidos como fuente de solución.
Tanto la estructura como el funcionamiento heredado de su propia acción a lo largo de los años, les impide el ejercicio necesario para transformarse en herramientas de gestión útiles para la sociedad actual.

¿Y pueden entonces los partidos llamados populistas regenerar la economía basándose únicamente en una propuesta de regeneración social?

Ya hemos visto antes que de los hechos acontecidos históricamente se concluye que las mejoras sociales provienen de las mejoras económicas y no al revés. Por tanto parece difícil que desde los partidos regeneracionistas se puede revertir la situación actual.



Los autores anteriores definen el modelo socioliberal que promulgamos de forma tan simplemente crítica como:

“Un engendro que no tiene cabida en la izquierda, una especie de socialismo de derechas, un sí pero no que defiende medidas tan contrarias a la solidaridad como el repago sanitario en función de las rentas.”

“Qué es el socioliberalismo, social liberalismo, liberalismo progresista, democrático o social, como queráis llamarlo, os estaréis preguntando y me pregunto yo también..”

“Postulados bien socialdemócratas, bien socioliberales, en aras a fidelizar el voto del electorado de centro, ese al que cualquier partido español aspira y que nadie sabe muy bien dónde está y qué es lo que quiere”.

“Un concepto que sin ser original sí que es contradictorio, usado para referirse al nuevo ministro francés de economía: socioliberal. ¿Qué es esto del socioliberalismo? Resumiendo, y antes de entrar en detalles: un híbrido imposible, una idea anti natura. Aún así parece que el socioliberalismo es una forma de hacerse perdonar por la derecha que pretenden practicar algunos socialistas”


"Los socioliberales se definen como personas que quieren un estado del bienestar pero que sea compatible con la libertad de mercado, básicamente. Pero, seamos sinceros, ¿libertad de mercado significa que la política no debe intervenir y, simplemente, dedicarse a redistribuir o impulsar políticas activas con los excedentes que el mercado quiera ofrecerle? Porque respecto a la política fiscal, también está en contra de los impuestos excesivos. Es decir, pretenden coger la defensa de los derechos civiles, políticos y económicos de la izquierda y mezclarlos con los derechos de los mercados, que son los únicos que reconocen los liberales del momento. Sobra decir que mucho sentido no tiene, ya que el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades se basa, de manera inevitable, en la dirección de la economía por parte de un gobierno que quiera situar a la política por encima de los mercados.”
“El socioliberalismo es un invento de la derecha para que el socialismo se anule a sí mismo”.

De la definición que muestran los autores anteriores de la crítica al socioliberalismo, podemos extraer varias conclusiones:

1º- Los socioliberales tenemos que esforzarnos más por aclarar conceptos y hacerlos llegar a los ciudadanos de manera más clara, así como mostrar modelos económicos más allá de los ya mostrados en nuestro blog para la banca y a nivel de intervención parcial en los mercados. Queda claro que los autores anteriores no entendieron el socioliberalismo, ni tampoco se han enterado que los modelos clásicos ya se han quedado obsoletos y tienen a la sociedad mundial actual, en situación de “stopping”.

2º- El posicionamiento absoluto es la causa de la situación actual y el análisis que hacen los autores de la situación histórica, deduce que no entienden que una sociedad se mueve por distintas variables sociales que no son tan independientes entre sí como ellos creen que son.

3º- Siguen en la creencia obsoleta de que el estado de bienestar es producto de políticas progresistas a las que continúan llamando de izquierdas, y mantienen una pugna entre “derechas o capital” e izquierdas o proletariado”, cuando toda la historia del siglo XX nos ha demostrado fehacientemente que dicha pugna es estéril, anticuada, inapropiada y que solamente el condicionamiento del factor capital forzado por un entorno o reglas de juego adecuadas, permite al factor trabajo integrarse como órgano activo del mercado de trabajo en lugar de mantenerse como hasta ahora en un órgano pasivo, lo que elevaría la capacidad de decisión del factor trabajo en el factor capital y en sentido contrario, incrementaría la capacidad de generación de crecimiento en el factor capital.

Ningunean por otro lado a aquélla parte del electorado que no se siente ni progresista ni liberal.

4º- La titulación como socioliberal del ministro francés, por liberalizar la economía deja ver que los autores asocian al término “ socioliberal” toda política económica que se basa en la liberalización, cuando el concepto socioliberal abarca un proyecto mucho más amplio que la propia economía, ya que parte o nace de modificar las relaciones entre ciudadanos tanto en el ámbito civil, como mercantil, judicial y político.

El socioliberalismo, aboga por la existencia de una nueva relación entre el hombre social y el hombre individual basada en los principios por los que la evolución del hombre individual por medio de sus interacciones con otros hombres, estimulan el fortalecimiento de la sociedad a la que pertenece, generando fuerzas económicas que consolidan el grupo mediante el mantenimiento de un equilibrio entre lo que puede ser y lo que debe ser dentro de la economía.

Es decir, establece límites a los comportamientos humanos pero no solamente económicos, tales como la imposición directa absoluta mediante leyes justas y adecuadas, sino por convencimiento e influencia, introduciendo parámetros de competencia controlada y por separación de poderes.

También establece nuevas reglas en la forma de relacionarse tales como lealtad al grupo social al que pertenece, libertad de acción individual dentro de un orden establecido que consolide los fines del grupo, interacción de los grupos sociales a nivel internacional dentro de un orden homogéneo establecido por consenso mediante igualdad de oportunidades a nivel mundial ( libertad de personas, mercancías y capitales entre países homogéneos ) y éstos, los grupos sociales, los establece por consenso y por formación de los ciudadanos, es decir, por convencimiento y por el uso de la razón y del sentido común.

Repetimos la definición de socioliberalismo que divulgamos ya en nuestro blog el 27/09/2011:

El concepto de socioliberalismo habrá de entenderse como una doctrina filosófico económica novedosa y en estado de desarrollo y definición. Diferente del progresismo y del liberalismo, pero que aparece como evolución de ellas a raíz del nacimiento del estado del bienestar y de la influencia de variables existentes en los sistemas geo -económicos actuales. Que postula la convergencia de modelos económicos y de gestión social integrando el capital público y el privado, y donde los Estados intervienen en los mercados deficitarios como un competidor privado más, con el fin de su estimulación. Donde el Estado mantiene el control de lo sectores básicos necesarios para definir a un Estado Moderno : Justicia independiente, Educación, Hacienda y Seguridad en igualdad para todos los ciudadanos. Que desarrolla la sanidad mediante un modelo público con igualdad de atención para todos los ciudadanos y con financiación mixta público privada, gratuita para la atención primaria y hospitalaria y en la que los ciudadanos aportan parte de los costes de la consulta especialista, introduciendo en ésta variables de competencia controlada. Que postula la integración comercial y social transparente entre países diferentes que tienen similares valores en sus variables sociales, políticas y económicas. Que promulgan la colaboración integración y fusión entre los distintos ciudadanos del mundo por la vía de la educación y formación técnica, de la concordia, de la paz, la solidaridad, del respeto mutuo y de los Derechos Humanos.



Como modelo y ejemplo de actuación económica socioliberal por el que se integran los mercados con los fines sociales, les remitimos a nuestro blog y al modelo de guarderías infantiles publicado, o al modelo de estabilización energética de zonas de promoción industrial, donde se puede apreciar un claro ejemplo de cómo usar los mercados para obtener fines sociales, sin incrementar el coste a los ciudadanos ni mermar la iniciativa privada, manteniendo términos de productividad y eficacia y eliminando la sub actividad del sector público, consiguiendo en general un mayor nivel de bienestar en equilibrio económico. Pero estos principios, puede que muchos socialistas no los entiendan,  y así les va.


Iniciativas@socioliberales.com

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