jueves, 21 de noviembre de 2013

TODO NOS DEVUELVE A LA EDUCACIÓN



Vista la propuesta de reforma del Código Penal planteada por el gobierno de España, volvemos a ver cómo a la sociedad española le cuesta mantener un comportamiento acorde con la evolución de las sociedades modernas del siglo XXI.

Está claro que las leyes tienen que adaptarse a las necesidades de la sociedad. Son la herramienta de gestión con las que, por consenso, decidimos gobernarnos y por medio de ellas trasladamos nuestro ideal de Justicia a toda la sociedad. Pero en muchas ocasiones se cometen errores importantes en la traslación de este ideal de Justicia que poseen la inmensa mayoría de ciudadanos en su sentido común, y el resultado final se distancia en mucho de los objetivos esperados provocando un alejamiento entre ciudadanos y poderes públicos.

En esta propuesta de reforma penal divulgada en estos días, hay puntos que debieran hacernos reflexionar a todos sobre si la verdadera cuestión está en aumentar el “palo” con el controlar a la sociedad hacia el camino marcado del “camina y calla”, o cambiar el método con el que convencer a la sociedad de que “por aquí no vamos bien”. Supongo que la inmensa mayoría nos inclinamos por lo segundo.

El boletín oficial es un arma muy poderosa y quien la maneja ha de ser consciente de su poder así como del daño que puede causar.

Hay límites que los ciudadanos en nuestro conjunto hemos traspasado. Muchos. Y casi todos. Unos con la acción y otros con el silencio. Pero no menores que los que cometieron quienes nos controlaron y dirigieron. Y continúan los errores en el presente.

Modificar la ley penal en lo referente a libertades de los ciudadanos en su derecho de protesta no puede ser la solución final, sin antes desarrollar una ley de huelga y manifestación donde se definan los comportamientos aceptados y los que no.
Tampoco podemos exigir un determinado posicionamiento social a los ciudadanos, sin enseñarles primero qué espera la sociedad de ellos y cual es su papel en la construcción de la sociedad.

No podemos exigir a los ciudadanos que coman manzanas sin antes enseñarles qué es un manzano.

Y nuestro mal comienza por los principios. Por la educación básica. Porque en los institutos y en los colegios no nos enseñan qué es el derecho de manifestación, el de huelga, cómo hay que comportarse, dónde acaban nuestros derechos y comienzan los de los demás. Democracia y libertad no son cualquier cosa. No todo vale. Pero si no tenemos claras algunas cosas, algunos principios, no seremos capaces de construir una sociedad moderna, social y equilibrada. Aprendamos de nuestros errores y comencemos de una vez por todas a construir de verdad, una verdadera democracia.

Iniciativas@socioliberales.com

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