lunes, 30 de noviembre de 2015

SOCIOLIBERALISMO: UNA DISCUSIÓN CON PROGRESISTAS.

Hemos visto en internet estas dos referencias al socioliberalismo que son interesantes por distintos motivos que luego indicaremos. Para una mejor visión de conjunto y que el lector no tenga una visión distorsionada, hemos optado por mostrarlas en su totalidad tal como aparecieron en sus propios medios.


La primera apareció en el último 4/09/2014 en la página www.diarioprogresista.es/socioliberales-55364.htm, donde se publica un diario progresista vinculado al PSOE.

Socioliberales

JUEVES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2014
MARTU GARROTE





En aquellos años 70 en los que llegó al fin la democracia a España con la muerte del dictador y el gran pacto de todos los demócratas llamado la Transición, que pese a haber sido idealizado hasta el extremo, no conviene desdeñar porque nos ha traído el periodo más largo de democracia, paz y prosperidad de nuestra historia, el Partido Socialista Obrero Español era, como su propio nombre indica,socialista.

En los 80, con la mayoría absoluta de Felipe González y Alfonso Guerra, en una España que se sentía claramente de izquierdas y que apostaba por el socialismo como única opción para conseguir Educación, Sanidad y Derechos para todos, lo que luego hemos conocido como Estado del Bienestar, para decir que alguien no era suficientemente de izquierdas, se decía que era socialdemócrata.

Sin menospreciar a los socialdemócratas europeos que habían constituido en sus países sistemas de protección social, de igualdad, de derechos individuales y colectivos, con una Educación que les permitía estar a la cabeza del mundo, con Sanidad, con Servicios Sociales, con muchas de las cosas que ansiábamos aquí, la manera de conseguirlo pactando con los conservadores o liberales no era extrapolable a la realidad de una derecha española clara heredera de la oligarquía franquista.

En los 90, con el aburguesamiento de la sociedad española, debido en gran parte por los importantes avances implementados por los socialistas, las diferencias ideológicas se fueron diluyendo y comenzaron a calar los mensajes que llegaban de una Europa sin miedo al comunismo (cayó el muro de Berlín, desapareció la URSS) que hacía que los conservadores y liberales no se sintieran en la obligación de pactar con la izquierda moderada para evitar el advenimiento de la radical, mensajes que iban en la dirección de menos impuestos, menos solidaridad, menos derechos para todos y más para los que se lo puedan pagar.

A partir del cambio de milenio, el individualismo que da sentirse seguros, con buenos salarios, con fácil acceso a la vivienda, colegios, hospitales…, el mensaje de que la solidaridad era pagarle a unos vagos vivir del cuento, de que los trabajadores abusaban de las bajas, los pensionistas de las medicinas gratuitas, los inmigrantes de las becas y ayudas sociales, las mujeres de las leyes de igualdad, etc. fueron generando el caldo de cultivo perfecto para que el liberalismo se colara de rondón en todas las ideologías

Con la crisis, el bombardeo constante sobre lo innecesario de las ideologías, sobre la inexistencia de diferencias entre socialistas y populares, incluso negando que todos los avances que hoy están en peligro por los recortes impuestos por la derecha europea y española, por el capital, por los mercados, como son la Sanidad, la Educación, la Dependencia, los Servicios Sociales, la protección al desempleo, los derechos laborales, los derechos individuales de mujeres, homosexuales, etc., son obra de Gobiernos de izquierdas, Gobiernos del Partido Socialista Obrero Español, nos ha llevado a un punto donde los socialistas debemos recuperar las esencias y apartarnos de socialdemócratas y socioliberales.

Qué es el socioliberalismo, social liberalismo, liberalismo progresista, democrático o social, como queráis llamarlo, os estaréis preguntando y me pregunto yo también. Es el convencimiento de que se puede alcanzar el Estado del Bienestar y al mismo tiempo defender la libertad de los individuos, refiriéndose en realidad a la libertad de mercado. Un engendro que no tiene cabida en la izquierda, una especie de socialismo de derechas, un sí pero no que defiende medidas tan contrarias a la solidaridad como el repago sanitario en función de las rentas. No se puede ser de izquierdas y de derechas a la vez, pese a que Podemos defienda en su consejo nº 6 que no hay que ser de izquierdas para no espantar al electorado (sic).

Gran parte de la crisis que sufre la izquierda europea en Grecia, en Francia, en Portugal, en España y hasta hace muy poco en Italia se basa en el abandono por parte de los partidos socialistas de las políticas netamente socialistas, para abrazar postulados bien socialdemócratas, bien socioliberales, en aras a fidelizar el voto del electorado de centro, ese al que cualquier partido español aspira y que nadie sabe muy bien dónde está y qué es lo que quiere.

Los socialistas españoles, acosados desde la derecha por un Partido Popular cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, so pena de tener que perpetrar pucherazos electorales para conseguirlo, poner en riesgo la convivencia territorial en España y llevar a una gran parte de la población al umbral de la pobreza, pero con gran parte de los medios de comunicación a su servicio; y desde la nueva izquierda por formaciones que no quieren hablar del aborto porque no da votos o que dicen que no hay que definirse de izquierdas porque espantan a los electores, pero que gozan del altavoz mediático que hace que su discurso llegue a todos y cada uno de los hogares españoles, ha de plantarse y recuperar su discurso clásico, el discurso socialista que nos llevó a la mayoría absoluta en los 80 consiguiendo hacer de España un país moderno, solidario, progresista y que mejoró la vida de los españoles como no había sucedido antes, el discurso de los principios y valores que nos inspiran desde hace más de 135 años y del que debemos sentirnos orgullosos.


Escrito en www.diarioprogresista.es/socioliberales-55364.htm el pasado 04 de sept 14.




La segunda crítica al socioliberalismo que detectamos, y que viene también de un entorno progresista, se publicó el 30/08/2014 en la dirección siguiente :

http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1726-el-invento-del-socioliberalismo.html

Al igual que la anterior, reproducimos el texto íntegro sin ningún tipo de corte en el texto para una mejor valoración. Solamente se ha cortado la fotografía donde aparecían el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y François Hollande en un meeting de Ségolène Royal en el 2007.






El invento del socioliberalismo
• Agosto 30, 2014
• Por Marcial Vázquez
• Publicado en Política

Creo firmemente en la ideología. Algunos dirán que es mejor creer en los hechos, pero si no sabemos qué queremos hacer, seguramente acabaremos haciendo lo que quieran los demás. En política esto no es una excepción, de ahí que cuando se ha relajado el peso ideológico y de valores en los partidos socialdemócratas de Europa no solamente se han acabado hundiendo electoralmente sino que han terminado implantando políticas que si no eran de derechas sí que se les parecían demasiado y, en cualquier caso, conectaban con la línea que pretendían los liberales totalitarios de cada país.
El debate acerca de la firmeza de las ideas socialistas se abrió con fuerza después de que Zapatero en el 2010 presumiese en el congreso de los diputados de hacer lo que le había impuesto Merkel “costase lo que costase y le costase lo que le costase”. Le costó, nada menos, que su final dramático como presidente y costó, lo peor de todo, la profunda crisis que aún padece el socialismo español sin saber si tiene claro dos cosas: qué fue lo que le causó esta crisis; y qué hacer para superarla. En 3 años hemos visto dos Secretarios Generales y decenas de convulsiones regionales que solo han contribuido a añadir más confusión al futuro del PSOE como partido de mayorías. Si no fuese por Andalucía y Asturias, el socialismo vagaría por las tierras peninsulares sin ningún refugio de poder, y es necesario recordar que en ambas comunidades los socialistas o no gobiernan en solitario o gobiernan en minoría.
El problema de los resultados del 25-M es que aún no debiéndose de extrapolar a las próximas convocatorias en el 2015, sí nos muestra un marco político lleno de incertidumbre donde el PP cae de manera estrepitosa pero no porque el socialismo suba. Lo peor que puede pasar es que aunque el Partido Popular baje en intención de voto, siga siendo el partido más votado porque la fuerza de la izquierda se diluye en la fragmentación partidista ofertada, ya que UPyD podemos contarlo como isla donde naufragan una mayoría de votantes desencantados con Rajoy aunque también cuenten con ex votantes socialistas. Si bien UPyD ha conseguido sembrar de dudas a los votantes del PSOE más moderados, PODEMOS puede presentarse como la alternativa a los socialistas más a la izquierda del conjunto del voto, una fuga, por la izquierda, que parece no preocupar demasiado a la nueva dirección de Ferraz ya que Pedro Sánchez se ha dedicado a “mimar” a los españoles de centro o también representados en las clases medias.
Llegados a este punto, y a raíz del fracaso de Hollande, ha aparecido con fuerza un concepto que sin ser original sí que es contradictorio, usado para referirse al nuevo ministro francés de economía: socioliberal. ¿Qué es esto del socioliberalismo? Resumiendo, y antes de entrar en detalles: un híbrido imposible, una idea anti natura. Aún así parece que el socioliberalismo es una forma de hacerse perdonar por la derecha que pretenden practicar algunos socialistas o, mejor dicho, políticos que militan en el Partido Socialista. Sin ir más lejos UPyD se ha denominado en ocasiones como un partido socioliberal, aunque siempre le ha gustado más la gran construcción argumental de que no es “ni de derechas, ni de izquierdas”.
A la hora de rechazar este término híbrido, debemos situarnos en el marco donde vivimos, Europa. Y, sobre todo, en el que votamos, España. La socialdemocracia tuvo suficiente peso y desarrollo como para necesitar muletas que complemente un proyecto sin lagunas. Otra cuestión es que el estado tipo de la socialdemocracia se haya venido abajo porque no se ha sabido o bien plantear alternativas a nuevos desafíos, o bien plantar cara a los desafíos de siempre, esto es, a la derecha totalitaria, conservadora y capitalista radical.
Los socioliberales se definen como personas que quieren un estado del bienestar pero que sea compatible con la libertad de mercado, básicamente. Pero, seamos sinceros, ¿libertad de mercado significa que la política no debe intervenir y, simplemente, dedicarse a redistribuir o impulsar políticas activas con los excedentes que el mercado quiera ofrecerle? Porque respecto a la política fiscal, también está en contra de los impuestos excesivos. Es decir, pretenden coger la defensa de los derechos civiles, políticos y económicos de la izquierda y mezclarlos con los derechos de los mercados, que son los únicos que reconocen los liberales del momento. Sobra decir que mucho sentido no tiene, ya que el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades se basa, de manera inevitable, en la dirección de la economía por parte de un gobierno que quiera situar a la política por encima de los mercados.
Sea como sea, el socialismo debe plantearse algo muy simple: si quiere seguir el camino de Zapatero y Hollande, que ya sabemos a dónde conduce; o ha llegado la hora de reconstruir el proyecto socialdemócrata y volver a conquistar a una sociedad que se ha ido alejando del Partido Socialista no por la pureza de sus valores e idas, sino precisamente por la confusión a la hora de aplicar estas. El socioliberalismo es un invento de la derecha para que el socialismo se anule a sí mismo.
Escrito en http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1726-el-invento-del-socioliberalismo.html el pasado 30/08/2014.






Vista estas dos muestras de crítica al pensamiento socioliberal, podemos decir que nuestro oferta a la sociedad poco a poco va calando como una verdadera opción seria a tener en cuenta en pocos años en el panorama mundial.


Es muy significativo que precisamente en estos dos últimos meses, hayamos tenido varias decenas de visitas a nuestro blog desde nuestro país vecino, aliado y amigo Francia y desde China. Y también es muy significativo tal como venimos observando desde que nacimos en 2011, que nuestras propuestas e ideología pone muy nerviosos a los sectores clásicos progresistas y liberales.

Lógico por otra parte,  porque mientras que los modelos socioeconómicos clásicos basados en exclusiva en valores progresistas o en valores liberales no son capaces de resolver los problemas de los ciudadanos, y se alejan cada vez más de éstos, el populismo les va comiendo poco a poco cuota de mercado.

Utilizo bien a propósito la palabra mercado, y lo hago con toda la intención, porque este mercado como concepto, es el que los progresistas se niegan a tener en cuenta salvo para definir un medio necesario en la obtención de la riqueza,  que luego, según sus parámetros y arbitrariamente, el Estado distribuirá con el fin de implantación de una determinada justicia,  y de un factor de equilibrio entre los más desfavorecidos.

Pero la supuesta justicia y la negación del mercado salvo cuando es favorable, deriva en una falsa verdad tal como los años de nuestra historia moderna nos han hecho ver.

Realmente lo que los progresistas proponen es una transferencia de rentas desde el factor capital que ha de ser el generador subjetivo de las plusvalías, hacia el factor trabajo sin definir cómo se controla este reparto, en cuánto tiempo, en qué cantidad, con qué factores de riesgo, con qué criterio, qué variables definen el modelo, con qué límites ….

El modelo progresista clásico en sus dos vertientes:
a) control producción y distribución ( comunismo )
b) control de producción y privatización parcial de la distribución ( socialismo)
No resuelve los problemas de la sociedad más que en un plazo muy inmediato, pero que ya en el medio plazo se vuelve inestable e insostenible en el largo plazo, empobreciendo  a los ciudadanos de forma general.

Los autores anteriores indican en su exposición una vuelta necesaria a dichos principios, lo que equivale a decir, vuelta al pasado y a los problemas del pasado. No se dan cuenta que en los tiempos en los que vivimos, el pasado hay que usarlo como herramienta para aprender de los errores, no caer de nuevo en ellos. Y el resto, dejarlo para los historiadores.


Del análisis de los textos anteriores, parece que ambos autores están absolutamente convencidos de que el estado de bienestar proviene exclusivamente de opciones políticas vinculadas al progresismo y además desde un tiempo muy cercano.


Bismarck no es considerado un progresista precisamente,  y sin embargo fue el precursor del estado del bienestar moderno con la implantación en Alemania a finales del siglo XIX de políticas de protección social. ( no entro en su posicionamiento como militar, solo refiero su política proteccionista del obrero alemán)

Tampoco los autores reconocen a nuestro estado del bienestar como el resultado de las enormes desgracias vividas en todo el mundo a raíz de las dos grandes guerras. No hay que olvidar que hasta que ocurrieron estos acontecimientos, en el mundo llamado “ moderno”, la idea general aceptada desde la perspectiva del factor capital y del liberalismo que predominaba,  era que “todo individuo era el propio generador de sus desgracias.” Lo que equivalía a aceptar como pensamiento general que la inmensa mayoría de los individuos de una sociedad, eran pobres porque carecían de capacidad para dejar de ser pobres.

Solamente tras las dos grandes guerras y la durísima experiencia vivida por la humanidad, ésta comenzó a pensar que la inmensa mayoría de los individuos son y no dejan de ser pobres o desgraciados, porque en el entorno en el que nacen y se desarrollan, carecen de oportunidades.

Y esta es la clave. Poseer oportunidades en igualdad de condiciones mínimas. Y aquí es donde radica la llave que diferencia entre los distintos modelos socioeconómicos.

No mencionamos también políticos porque sin un modelo socioeconómico al que seguir, sin un patrón que marque el camino, los políticos están absolutamente perdidos. O dicho de otra manera, toda política que no tenga en cuenta la economía, deja de ser política.

La existencia de un valor de canje en los bienes y servicios que forman parte de la vida de los individuos, expresado en unidades monetarias, representa la capacidad del propio individuo de consolidarse como ciudadano activo dentro del colectivo social al que pertenece. Solamente cuando tiene satisfechas sus necesidades mínimas ( entendidas éstas por consenso dentro de cada grupo social) adquiere la capacidad de mostrar su ámbito social y además, toma la decisión de mostrar su ámbito social de manera voluntaria.

Voluntariedad que se adquiere por costumbre y formación dentro del colectivo al que pertenece. Es esta “construcción” de la costumbre y de la formación, donde los principios han de estar establecidos en la consecuencia de unas determinadas finalidades. Y en concreto, una: la capacidad de mejorar y regenerar al individuo social como constructor de una mejor sociedad.

Ningún hombre solo, por capaz que sea, tiene la suficiente capacidad y dimensión, para dirigir a un pueblo hacia un objetivo sin la ayuda de un patrón teórico que llevar a la práctica. Y a su vez, ningún patrón teórico por bien definido que esté, se puede llevar a la práctica sin la existencia de un amplio equipo de individuos convencidos, que trabajen bajo las directrices de un líder.

El modelo progresista como lo “añoran” los autores que critican al socioliberalismo, es ineficaz en los tiempos actuales. Tampoco fue un gran éxito en la España de los 80 como promulgan.

Lo que pasó en los años 80 es que en un entorno favorable, de crecimiento, de desarrollo de la igualdad y en una Europa industrial y rica, la existencia de un país emergente como España permitía aplicar estándares que aparentemente funcionaban en la época y que no existían aquí. Por tal motivo, la percepción de la sociedad es que en aquélla época todo era mejor.

Y lo fue evidentemente, pero no por causa única de que el presidente del gobierno fuera uno u otro, de un partido u otro, sino porque los primeros presidentes de nuestra democracia, todos, junto a la monarquía, tuvieron muy claro y acertaron, que España no podía seguir siendo un desconocido dentro de Europa en lo social, y que puesto que pertenecemos a Europa, había que construir nuestra sociedad con el patrón de Europa, que en aquél entonces era el predominante. Y con la lógica necesaria, Europa apoyó tal decisión.


Transcurridos los años, y con la perspectiva actual, no podemos cerrar los ojos como hacen los autores del texto, obviando cualquier otra variable del modelo distinta a la existencia de Felipe González y al PSOE, y negando que existieron otras variables independientes que permitieron el desarrollo añorado por los autores.

Tal como ocurre ahora, el desencanto sobrevenido de la sociedad española por entonces con la etapa de la dictadura, y el recuerdo de los muchos “anteriores” que todavía formaban parte de nuestra sociedad española, volcaron las urnas hacia los partidos progresistas porque los liberales no ofrecían una solución diferente a la que venía existiendo hasta entonces.
La inmensa ayuda de los hoy nuestros socios europeos y las ganas de cambiar las cosas de los españoles, permitieron lanzar la mejora económica que derivó en la mejora de servicios sociales. Por lo tanto y a modo de ejemplo que se repite a lo largo del mundo en todos los países y que sirve como una primera aproximación a lo que puede ser la teoría socioliberal, es que toda mejora económica conlleva mejoras sociales y no al revés.

Y la prueba más palpable de que la economía es la base de toda política social, es que en toda Europa, hoy 2014, ante la caída económica existente, las políticas sociales se ven ampliamente afectadas. En consecuencia, no podemos cerrar los ojos y ver solamente con el prisma de que toda teoría socialista fue y es la solución a nuestros problemas. Porque decir esto, es coger la parte del modelo que me favorece y negar la evidencia demostrada del resto del modelo que nada tiene que ver con el socialismo y sí mucho con la economía.

Hoy estamos viviendo la misma situación que a principios de los años 80. La irrupción de partidos populistas son aceptados por la sociedad española como herramienta para destronar a la equipos de control de la sociedad, es decir, a los partidos políticos clásicos y mayoritarios,  que han convertido su propia existencia en feudos económicos al modo nacionalista. Ocurre lo mismo en toda Europa, sin que estos partidos sean capaces de “desnudarse a sí mismos” para refundar unos conceptos sobre la base de su propia existencia.

Analizando los discursos y los principios que promulgan estos partidos, y contrastando la situación teórica que venden a los ciudadanos frente a la realidad perceptible, podemos tristemente concluir que ni existe discurso, ni existen principios ni la realidad es esperanzadora para estos partidos como fuente de solución.
Tanto la estructura como el funcionamiento heredado de su propia acción a lo largo de los años, les impide el ejercicio necesario para transformarse en herramientas de gestión útiles para la sociedad actual.

¿Y pueden entonces los partidos llamados populistas regenerar la economía basándose únicamente en una propuesta de regeneración social?

Ya hemos visto antes que de los hechos acontecidos históricamente se concluye que las mejoras sociales provienen de las mejoras económicas y no al revés. Por tanto parece difícil que desde los partidos regeneracionistas,  se puede revertir la situación actual.



Los autores anteriores definen el modelo socioliberal que promulgamos de forma tan simplemente crítica como:

“Un engendro que no tiene cabida en la izquierda, una especie de socialismo de derechas, un sí pero no que defiende medidas tan contrarias a la solidaridad como el repago sanitario en función de las rentas.”

“Qué es el socioliberalismo, social liberalismo, liberalismo progresista, democrático o social, como queráis llamarlo, os estaréis preguntando y me pregunto yo también..”

“Postulados bien socialdemócratas, bien socioliberales, en aras a fidelizar el voto del electorado de centro, ese al que cualquier partido español aspira y que nadie sabe muy bien dónde está y qué es lo que quiere”.

Un concepto que sin ser original sí que es contradictorio, usado para referirse al nuevo ministro francés de economía: socioliberal. ¿Qué es esto del socioliberalismo? Resumiendo, y antes de entrar en detalles: un híbrido imposible, una idea anti natura. Aún así parece que el socioliberalismo es una forma de hacerse perdonar por la derecha que pretenden practicar algunos socialistas”

"Los socioliberales se definen como personas que quieren un estado del bienestar pero que sea compatible con la libertad de mercado, básicamente. Pero, seamos sinceros, ¿libertad de mercado significa que la política no debe intervenir y, simplemente, dedicarse a redistribuir o impulsar políticas activas con los excedentes que el mercado quiera ofrecerle? Porque respecto a la política fiscal, también está en contra de los impuestos excesivos. Es decir, pretenden coger la defensa de los derechos civiles, políticos y económicos de la izquierda y mezclarlos con los derechos de los mercados, que son los únicos que reconocen los liberales del momento. Sobra decir que mucho sentido no tiene, ya que el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades se basa, de manera inevitable, en la dirección de la economía por parte de un gobierno que quiera situar a la política por encima de los mercados.”
“El socioliberalismo es un invento de la derecha para que el socialismo se anule a sí mismo”.

De la definición que muestran los autores anteriores de la crítica al socioliberalismo, podemos extraer varias conclusiones:

1º- Los socioliberales tenemos que esforzarnos más por aclarar conceptos y hacerlos llegar a los ciudadanos de manera más clara, así como mostrar modelos económicos más allá de los ya mostrados en nuestro blog para la banca y a nivel de intervención parcial en los mercados. Queda claro que los autores anteriores no entendieron el socioliberalismo, ni tampoco se han enterado que los modelos clásicos ya se han quedado obsoletos y tienen a la sociedad mundial actual, en situación de “stopping”.

2º- El posicionamiento absoluto es la causa de la situación actual y el análisis que hacen los autores de la situación histórica, deduce que no entienden que una sociedad se mueve por distintas variables sociales que no son tan independientes entre sí como ellos creen que son.

3º- Siguen en la creencia obsoleta de que el estado de bienestar es producto de políticas progresistas a las que continúan llamando de izquierdas, y mantienen una pugna entre “derechas o capital” e izquierdas o proletariado”, cuando toda la historia del siglo XX nos ha demostrado fehacientemente que dicha pugna es estéril, anticuada, inapropiada y que solamente el condicionamiento del factor capital forzado por un entorno o reglas de juego adecuadas, permite al factor trabajo integrarse como órgano activo del mercado de trabajo en lugar de mantenerse como hasta ahora en un órgano pasivo, lo que elevaría la capacidad de decisión del factor trabajo en el factor capital y en sentido contrario, incrementaría la capacidad de generación de crecimiento en el factor capital.

Ningunean por otro lado a aquélla parte del electorado que no se siente ni progresista ni liberal.

4º- La titulación como socioliberal del ministro francés, por liberalizar la economía deja ver que los autores asocian al término “ socioliberal” toda política económica que se basa en la liberalización, cuando el concepto socioliberal abarca un proyecto mucho más amplio que la propia economía, ya que parte o nace de modificar las relaciones entre ciudadanos tanto en el ámbito civil, como mercantil, judicial y político.

El socioliberalismo, aboga por la existencia de una nueva relación entre el hombre social y el hombre individual basada en los principios por los que la evolución del hombre individual por medio de sus interacciones con otros hombres, estimulan el fortalecimiento de la sociedad a la que pertenece, generando fuerzas económicas que consolidan el grupo mediante el mantenimiento de un equilibrio entre lo que puede ser y lo que debe ser dentro de la economía.

Es decir, establece límites a los comportamientos humanos pero no solamente económicos, tales como la imposición directa absoluta mediante leyes justas y adecuadas, sino por convencimiento e influencia, introduciendo parámetros de competencia controlada y por separación de poderes.

También establece nuevas reglas en la forma de relacionarse tales como lealtad al grupo social al que pertenece, libertad de acción individual dentro de un orden establecido que consolide los fines del grupo, interacción de los grupos sociales a nivel internacional dentro de un orden homogéneo establecido por consenso mediante igualdad de oportunidades a nivel mundial ( libertad de personas, mercancías y capitales entre países homogéneos ) y éstos, los grupos sociales, los establece por consenso y por formación de los ciudadanos, es decir, por convencimiento y por el uso de la razón y del sentido común.

Repetimos la definición de socioliberalismo que divulgamos ya en nuestro blog el 27/09/2011:

El concepto de socioliberalismo habrá de entenderse como una doctrina filosófico económica novedosa y en estado de desarrollo y definición. Diferente del progresismo y del liberalismo, pero que aparece como evolución de ellas a raíz del nacimiento del estado del bienestar y de la influencia de variables existentes en los sistemas geo -económicos actuales. Que postula la convergencia de modelos económicos y de gestión social integrando el capital público y el privado, y donde los Estados intervienen en los mercados deficitarios como un competidor privado más, con el fin de su estimulación. Donde el Estado mantiene el control de lo sectores básicos necesarios para definir a un Estado Moderno : Justicia independiente, Educación, Hacienda y Seguridad en igualdad para todos los ciudadanos. Que desarrolla la sanidad mediante un modelo público con igualdad de atención para todos los ciudadanos y con financiación mixta público privada, gratuita para la atención primaria y hospitalaria y en la que los ciudadanos aportan parte de los costes de la consulta especialista, en función de su renta e introduciendo en ésta variables de competencia controlada. Que postula la integración comercial y social transparente entre países diferentes que tienen similares valores en sus variables sociales, políticas y económicas. Que promulgan la colaboración integración y fusión entre los distintos ciudadanos del mundo por la vía de la educación y formación técnica, de la concordia, de la paz, la solidaridad, del respeto mutuo y de los Derechos Humanos.


Como modelo y ejemplo de actuación económica socioliberal por el que se integran los mercados con los fines sociales, les remitimos a nuestro blog y al modelo de guarderías infantiles publicado, o al modelo de estabilización energética de zonas de promoción industrial, donde se puede apreciar un claro ejemplo de cómo usar los mercados para obtener fines sociales, sin incrementar el coste a los ciudadanos ni mermar la iniciativa privada, manteniendo términos de productividad y eficacia y eliminando la sub actividad del sector público, consiguiendo en general un mayor nivel de bienestar en equilibrio económico.
Pero estos principios, puede que muchos socialistas no los entiendan,  y así les va.


Iniciativas@socioliberales.com

domingo, 15 de noviembre de 2015

LA FRANCE DÉSOLÉ

À ce moment, tous sommes français.
Comme Ex-IPAGgien, j'aime la force et les valeurs du peuple français. et bien sûr que tous les Européens ensemble nous serons capables de vaincre le mal plus tôt que tard.

jueves, 1 de octubre de 2015

ENCUENTRO TERTULIA MADRID, 2 OCTUBRE 2015

HOTEL DE LAS LETRAS - Cafetería-
C/ Gran Vía, 11 Madrid
Viernes 02 Octubre 2015 Hora 19:00

Para el encuentro con aquéllos ciudadanos que quieran charlar sobre el socioliberalismo y la situación política en España, gustosamente estaré en la cafetería descrita a la hora indicada.

Jesús María González.

lunes, 28 de septiembre de 2015

CATALUÑA: OFFSIDE?

CATALUÑA, ¿OFFSIDE?

Tras las elecciones autonómicas de ayer, queda al descubierto la verdadera situación de presente y de futuro para España.

Lejos de la aventura desairada de los nacionalistas separatistas, a los que somos nacionalistas españoles se nos muestra una burla histórica de muy difícil empaque: España vuelve a la misma situación de encrucijada que hace 80 años.

Por un lado, una ideología encriptada a la par que inconclusa, enfrentada, desorganizada como la que aglutinan los partidos de ideología progresista y republicana. Sin proyecto de país, ni de exigencia a sí mismos frente a la exigencia colectiva, pero unidos frente al adversario y muy activos en la calle.

Por otro lado, el pensamiento único de país, de Estado, de integración viva, de exigencia global, de conservadurismo, de atropello al ciudadano . Sin una clara aceptación de la cesión y la aceptación y con el inmovilismo por bandera, tanto individual como colectivo.

Este es el enfrentamiento que marcó la etapa más negra de nuestra reciente historia moderna: tres años de sangrientos enfrentamientos, del discurso por la imposición de mi artículo 21 de bemoles, de cuarenta años de sangría social y económica, y de otros cuarenta de alegría desenfrenada, de avance social y de una equivocada construcción social basada en el despilfarro, la falta de criterio constructivo, la falta de sociedad, la saciedad tanto individual como colectiva, la deficiente formación social, el individualismo, la carente solidaridad real frente a nosotros mismos en contra de la mostrada hacia el exterior, la escasa planificación,…Bastantes aciertos, pero muchos errores, el peor de todos: la inacción colectiva.

Pero a diferencia de entonces, hoy la inmensa mayoría de la sociedad tenemos algo que no teníamos los españoles antaño: Formación. Y la inmensa mayoría de los ciudadanos sabemos que no vamos a caer en las mismas tentaciones violentas, porque las herramientas son otras, porque las soluciones son otras, porque el entorno también es otro. Y la paz social, nuestro fin.

Y entonces, ¿ahora qué?



En este blog ya mostramos nuestro análisis de qué es el nacionalismo, cuáles son sus valores y cómo se combaten. Por lo tanto a lo expuesto nos referimos (ref. nuestra entrada en este blog de enero 2014). Pero por otro lado, del análisis de los resultados de ayer, obtenemos las siguientes conclusiones:

La población de Cataluña es de 7.391.133 habitantes a Enero de 2015 (fuente INE). de los cuales, tuvieron derecho a voto 5.314.913 personas ( el resto son menores de edad y extranjeros sin derecho a voto).

Acudieron a las urnas un total de 4.115.807 personas, que representan un 77,44 % lo que fortalece de manera notable los resultados obtenidos y genera asimismo una carga moral importante a tener en cuenta en el análisis de resultados.
La suma de los votos en blanco así como los votos nulos, no alcanzó el 1%, por lo que resultan inmateriales a la hora de analizar los resultados.

El voto total de los separatistas ascendió a 2.060.418 personas ( resultado de la suma de votos obtenidos por JxSí + CUP + Unió) lo que equivale a decir que el 50,06 % de las personas que acudieron a votar, están por la separación de Cataluña del resto del estado español. Hecho muy notable y de vital trascendencia porque supone el equilibrio más inestable que existe: el de la banqueta de 2 patas o lo que es lo mismo, una verdadera fractura social en la mitad de la población.

Si tenemos en cuenta la representatividad que suponen los votos separatistas frente al total de participación, representan solamente el 28,15% de los votos emitidos, lo que impide a los nacionalistas cantar la victoria, y debería de ser un freno suficiente a la hora de imponer su voluntad por la vía de la voz más alta y de la falta del respeto al ciudadano de enfrente.

Por lo tanto, la conclusión clara es que las elecciones de ayer no sirvieron en absoluto para resolver un problema, sino todo lo contrario, para hacer el problema mucho mayor.

De los 40.555.540 de españoles existentes a enero de 2015 ( la diferencia con los 46.439.864 habitantes censados corresponde a extranjeros), 2.060.418 españoles separatistas catalanes ( 5,80% ) plantean abiertamente su separación política, económica y administrativa del resto del Estado.

Y aquí, ha llegado el momento de tomar una decisión. Y como todas las decisiones que suponen una fractura social, va a ser dolorosa. Pero no podemos continuar más tiempo negando el enfrentamiento social que todos sabemos que no va a acabar nunca. Y no lo va a hacer porque la cesión de competencias desde el Estado central hacia las comunidades autónomas (término muy mal elegido por cierto, hubiera sido mucho mejor el término de comunidades regionales ) ya hace tiempo que se excedió en mucho, hasta el punto de debilitar al Estado en competencias que le son propias tales como la educación, la seguridad, hacienda y Justicia. Competencias que para los socioliberales son de obligado registro y desempeño del Estado.
Por tanto, sabiendo que no podemos ceder más competencias, si no se devuelven parte de las que hay, ¿Cuál de las dos sociedades enfrentadas va a ceder?

No es posible más cesión. Ni más negociación. Ni más retorcer el lenguaje en busca de lo indescriptible. Ni por supuesto el tan llevado estado federal por el que abogan los socialistas y que cuando intentan explicar, sencillamente no explican nada porque saben que el estado federal posible, ya está implantado y hace tiempo que se estiró todo lo que se podía.
Ni el tan llevado reconocimiento de la “ particularidad diferencial” del hecho catalán porque como bien dijo un catalán ilustre por su inteligencia “los catalanes nos diferenciamos del resto en que estamos llenos o contaminados de Pérez, Díaz y demás …” No recuero con exactitud sus palabras, pero alabo su inteligente y fina ironía y suscribo el fondo de la idea expuesta por el Sr. Boadella.

A parte de la lengua que es un valor a proteger en igualdad de condición que el castellano ¿cuál es el hecho diferencial? ¿Es que de verdad algún español está en contra de la sardana, del resto de folklore catalán, de fama de tacañería, o de su maravillosa concepción de lo social? Solamente los dirigentes políticos nacionalistas con el único afán de proteger y justificar su propia existencia, son capaces de vender esta idea.

Pero volviendo a lo que deberíamos de hacer para afrontar este problema de una vez por todas, ¿ no creen que ya va siendo hora de que hagamos en España un referendum para responder a la pregunta de si aceptaría usted la separación política, administrativa, económica y social de una parte del territorio español?
Y
En caso de contestar “si” a la pregunta anterior, ¿Cómo aceptaría usted la cesión del patrimonio español a la parte separada, por cesión en el tiempo o por compra venta?



Y a lo mejor, el resultado nos sorprendería a todos. Porque muchos españoles acabaríamos diciendo que sí, que se marchen de una vez, bien pagando la parte que corresponda o bien por cesión en el tiempo del uso del patrimonio ( cada parte mantiene sus ingresos y gastos y durante un tiempo ( en años) se mantiene el uso y disfrute del patrimonio español.). Solamente los españoles en su conjunto, podemos decidir qué queremos para España.

El referendum debería de hacerse en el próximo año como muy tarde, para no desligar más la situación en el tiempo.

Se habilitarían un domicilio fiscal en cualquier territorio español para aquéllos españoles residentes en Cataluña que quieran trasladar sus derechos y obligaciones a España, aunque físicamente sigan residiendo allí. Y lo mismo con las empresas que quieran trasladar su sede social para acogerse a los derechos y obligaciones españoles.

Si esto ocurriese, Cataluña acabaría arruinada en pocos años, solamente los ciudadanos que mantuvieran la nacionalidad española a pesar de seguir viviendo allí, mantendrían un estatus económico razonable y las empresas que cambiaran su domicilio fiscal al resto de España, seguirían dentro del euro. El resto, en su mayoría no beneficiada ( porque siempre habría una clase dirigente que mantendría un estatus económico fantástico), conocería la escasez y la falta de opciones económicas. Y tras varios años de sufrimiento, acabarían solicitando su vuelta a España y aquí es donde se habría acabado por muchas generaciones, la tontería nacionalista.

Y esto sería así, porque no hemos sabido ni diseñar bien España, ni poner freno cuando debimos ponerlo. Aún estamos a tiempo, pero casi se ha acabado. Pero esta vez, no será un derramamiento de sangre, sino de dinero.

Es evidente, que si en el referendum saliera el no. Igualmente el dinero sería la herramienta para tomar el control de la comunidad autónoma, con los mismos fundamentos que los esgrimidos en este mismo blog cuando explicamos el concepto de los nacionalismos.



iniciativas@socioliberales.com





jueves, 24 de septiembre de 2015

TERTULIA SOBRE SOCIOLIBERALISMO EN MADRID -VIERNES 2 OCTUBRE 2015

El próximo viernes 02/oct/2015 estaré en Madrid por la tarde en la zona de Atocha. Todos los ciudadanos interesados en participar en una tertulia sobre el socioliberalismo y la actualidad política, enviar correo a iniciativas@socioliberales.com para facilitarles el lugar del evento.

Un saludo

jueves, 1 de enero de 2015

IMPLANTACIÓN DE UNA POLITICA INDUSTRIAL. UNA TRAZA SOCIOLIBERAL

Una y otra vez el factor capital trata de imponerse al factor trabajo en el difícil equilibrio que surge de la pugna existente en el mercado de trabajo.

Una oferta de trabajo cada vez más pequeña, donde la especialización laboral ( técnica) de la demanda, se ofrece día a día como una verdadera herramienta de gestión y control del factor trabajo, es utilizada por el factor capital para la búsqueda de los mejores candidatos. Éstos se ofrecen en cuerpo y alma para competir dentro de la misma empresa, generando en ésta mayor capacidad para competir en un entorno cada vez más hostil y más amplio.

En muchas ocasiones la búsqueda del bienestar individual, tan anhelado por otra parte por todos los ciudadanos del mundo, se limita a ser una simple búsqueda de un estatus mínimo de supervivencia. Esto nos hace pensar cómo podemos definir el estado de bienestar desde un análisis del mercado de trabajo.

Las sociedades consideradas modernas, no pueden permitir que los ciudadanos no tengan mayores aspiraciones que la simple supervivencia, porque cuando esto es así, la ambición que todo ciudadano debe tener por mejorar sus condiciones de vida, se convierte en un conjunto de frustraciones individuales que transcienden a lo colectivo, y transforman el concepto de ciudadano frustrado en comunidad frustrada.
Una comunidad frustrada coagula la capacidad de desarrollo mental del país al que pertenece y con el paso del tiempo, esta frustración colectiva acaba en violencia tanto activa como pasiva, arrastrando al país hacia el fondo más oscuro de la evolución humana.

¿Qué consideramos por violencia pasiva?. La inacción tanto mental como física.
¿ Y violencia activa? La que todos conocemos: El uso de la fuerza frente a la razón.

Ambas dos se dan en todas las sociedades porque las dos están implícitas en el corazón del ser humano. Forman parte de él. Están en el ADN humano. Pero es cuando se convierten en explícitas, cuando verdaderamente hacen daño a la sociedad.

Por eso, el conjunto de la sociedad tiene que luchar permanentemente contra estas dos violencias para que sigan controladas por el propio individuo mediante el autocontrol de la violencia activa, y la automotivación que elimina la violencia pasiva.

Sobre la violencia activa no hay mucho más que decir de lo ya estudiado por grandes pensadores a lo largo de todos los tiempos. La pregunta de por qué el hombre es violento por naturaleza, tiene muchos análisis. Muchas respuestas y muchas explicaciones. Pero el hombre sigue siendo violento incluso en el siglo XXI. Esta es la triste conclusión.

Mediante el uso de la razón podemos en un momento de tranquilidad predicar la calma, el diálogo, el análisis de la situación y la búsqueda de lo positivo: mediación frente a cerrazón, la palabra frente al arma.
Y está demostrado estadísticamente que cuanto mayor es el grado de formación de los individuos de una sociedad, menor es el grado de violencia existente dentro de esta sociedad.
Pero ¿qué ocurre cuando la agresión es permanente? ¿Hasta qué punto la desesperación de los ciudadanos puede conducirse mediante el sosiego? O hasta qué punto es castigable la reacción violenta de un hombre frente a la agresión continua?

Llegado a este punto, es necesario distinguir entre dos tipos de agresiones:
La que recibe el individuo frente al sistema y la que recibe el individuo de otro individuo.

No indicamos el análisis de la violencia generada por el individuo frente al sistema, porque el sistema como herramienta de gestión social, representa lo que el conjunto de individuos definen como colectivo, y por tanto, la agresión del individuo hacia el sistema, habrá de ser sinónimo de la agresión entre individuos.

Nos centraremos en la agresión del sistema al individuo.

Si partimos del principio de que todo hombre civilizado quiere vivir en paz, crecer económica y socialmente más que sus padres, tener reconocimiento social y crear un entorno mejor que el que se encuentra con el fin de perpetuar en la siguiente generación un plus de evolución, estaríamos ante una afirmación que cualquier persona del planeta con una formación mínima o escuchando esto de alguien que sepa explicarlo, suscribiría.

Este principio podemos afirmarlo con rotundidad y claridad de ideas en la parte del planeta desarrollada. ¿Pero y en el resto? ¿Cuál sería el análisis de este principio en aquéllas partes del planeta con poblaciones deprimidas y sin escaso o ningún estado de bienestar?

Evidentemente la respuesta a esta última reflexión no la podemos analizar desde nuestro escaso conocimiento y con la escasez de medios que disponemos, por lo que vamos a centrar la reflexión en la visión del principio descrito desde el mundo desarrollado en el que tenemos la suerte de haber nacido ( no olvidemos que la suerte de cuna es una cuestión de mera probabilidad y no por ello somos ni más listos, ni menos, ni mejores que los que tuvieron menos suerte).

Volviendo a la cuestión principal del principio que todo hombre firmaría aceptar, ¿ cuál sería el equilibrio entre obligación y derecho del par individuo / sistema, por el que se cumpliría la ecuación descrita en el principio?
En un intento simple de definir en una ecuación dicho equilibrio, encontramos las siguientes variables:

Paz, crecimiento económico, crecimiento social, entorno estable, evolución intelectual y perpetuar la especie humana.

¿Cuáles de estas variables dependen del individuo exclusivamente? ¿ Cuáles de ellas se comportan de manera independiente respecto de las otras y respecto del individuo?

La respuesta es tan compleja como simple: Ninguna de las variables es independiente.

Aquéllas que en un principio podríamos pensar que son independientes y propias del individuo, como por ejemplo la paz, la evolución intelectual y el perpetuar la especie humana, se tornan en una idea imposible de independencia, por cuanto que está demostrado que es propio e intrínseco del ser humano y está en la naturaleza del mismo el perpetuarse, el engendrar descendencia como fin último de la existencia. Pero esta capacidad está influenciada plenamente con el entorno y la capacidad de adaptación del medio, por lo que no estamos ante una variable independiente.

¿Seríamos capaces de asegurar que si en los países subdesarrollados la sociedad alcanzara un nivel de desarrollo importante, seguirían teniendo muchos hijos? Si comparamos el comportamiento del hombre en el mundo desarrollado y consideramos este entorno como el destino alcanzado por la sociedad subdesarrollada, tendríamos que asegurar que el número de hijos descendería a unos niveles incluso preocupantes para cubrir la tasa de crecimiento vegetativo. En consonancia con esto, esta variable en la práctica se identifica con la existencia y protección de una unidad familiar.

Sabiendo que el hombre es un ser social por naturaleza, ¿puede por sí mismo asegurar la paz de su entorno aislándose de terceros que interactúan con él? La respuesta es fácil: no.

Lo mismo ocurre con la evolución intelectual y con el crecimiento social. ¿Cómo va a evolucionar el individuo si no es partiendo de un nivel intelectual adquirido? Y por otra parte, por qué va a querer el individuo crecer socialmente si no entiende la responsabilidad que ello implica? Sin la asunción de esta responsabilidad, el crecimiento social no es más que despotismo y degeneración del colectivo.

En conclusión, todas estas variables: paz, evolución intelectual, crecimiento social y posibilidad de perpetuar, dependen de la variable entorno.

En un entorno hostil, el individuo se centra exclusivamente en la supervivencia y como hemos dicho al principio, esta lucha permanente desencadena violencia activa.
Por otro lado, en un entorno demasiado “acomodado”, el individuo se torna egoísta, insolidario e inactivo y genera violencia pasiva. Ambas violencias, acaban por destruir la sociedad que las padece.
Y digo destruir y no construir, porque la violencia pasiva solamente se alcanza en aquéllas sociedades que por su nivel de desarrollo, crearon generaciones de individuos demasiado complacientes con su entorno, hasta el punto de que los valores transmitidos por la tradición y los adquiridos por la evolución, quedan solapados por los falsos valores de acomodamiento mal entendido.

A modo de ejemplo, recuerdo historias contadas por un amigo jesuita, que estuvo en las comarcas mineras asturianas en las que el alto porcentaje de mineros jubilados en edades absolutamente productivas ( entorno a los 45 años de edad) y con altísimas pensiones, configuró una línea de pensamiento “acomodado” que se transmitió desde los padres jubilados hacia los hijos veinteañeros. Por esta “norma no escrita” por la que se regían los padres, sus hijos no podían aceptar salarios bajos acordes con otras actividades distintas de la minería, y preferían estar en casa y cobrando de sus padres los gastos improductivos del ocio, antes que aceptar los trabajos mal pagados e ir adquiriendo experiencia laboral.
Esta actitud en la mentalidad de sus padres, generó un grado de violencia pasiva de tal magnitud que hizo perder a sus hijos varios años de evolución en la preparación y adecuación mental necesaria para enfrentarse a los problemas del mercado de trabajo.

Hoy, 30 años después de la reconversión minera, el paro en las comarcas es altísimo, la despoblación y deslocalización adquiere tintes dramáticos con un envejecimiento de la población muy por encima de la media nacional, y la desesperación de los jóvenes ante la falta de oportunidades es tremendamente preocupante.
En dicha comarca minera, los índices de ventas farmacéuticas de ansiolíticos son elevadísimos y muy rentables para la industria farmacéutica que no genera, salvo alguna excepción, valor añadido y riqueza entre la población afectada.
Si la mentalidad de sus padres ante el acomodo recibido, hubiera sido diferente y de estímulo, tal vez estaríamos poniendo otro tipo de ejemplos.

Evidentemente existen otros factores que ayudaron a crear este problema, pero solamente estoy analizando superficialmente el entorno como variable, y no las causas de este entorno concreto.


En consecuencia, el entorno que permite el desarrollo de todas las variables anteriormente descritas del modelo propuesto, habrá de ser aquél que es capaz de ofrecer a los individuos esperanza manteniendo a su vez, un determinado nivel de preocupación. Y el equilibrio en este enfrentamiento solamente se consigue con un entorno estable.

La estabilidad del entorno pasa por crear oportunidades para que los individuos puedan crear proyectos de vida a largo plazo y necesariamente se conseguirá con un entorno con crecimiento económico.

¿Y cómo conseguimos el crecimiento económico que a su vez desarrolle un entorno estable?
Todos los políticos quieren tener esta respuesta y desde luego que no es fácil de responder en la práctica. Y no lo es porque en la respuesta intervienen muchos órganos de decisión que, de no estar adecuadamente coordinados, no se alcanzará nunca un resultado óptimo.

La respuesta pasa por la definición e implantación a medio y largo plazo de una POLÍTICA INDUSTRIAL.
La política industrial es altamente demandada por todos los operadores del mercado de trabajo: sindicatos y empresarios, trabajadores y políticos. Y las variables a tener en cuenta son conocidas por todos: formación, interrelación subjetiva, disponibilidad de medios materiales, financiación y energía.

Si de forma adecuada se establecen acciones que actúen sobre todas estas variables, el sistema permitirá crear el entorno estable adecuado y oportunidades de negocio suficientes como para que el individuo se consolide en una sociedad en paz, crezca socialmente y evolucione en lo intelectual manteniendo unidades de familia suficientes para asegurar el futuro de la sociedad.

Los socioliberales abogamos porque la formación sea extensa tanto en lo técnico como en lo humano, y tiene que ir necesariamente de la mano de la interrelación subjetiva, es decir, dentro del periodo de formación, el individuo tiene que aprender a integrarse dentro de un mundo global, mediante intercambio de estancias temporales y formación en otros lugares afines. Se trata de construir al trabajador global e internacional, capaz de entender que el desplazamiento físico no es una amenaza, si va acompañado de condiciones óptimas.
Las empresas necesitan disponibilidad de medios, es decir, terrenos industriales adecuados y preparados en comunicaciones, telecomunicaciones y a un precio razonable en régimen de alquiler, no en propiedad, que se va adquiriendo con el paso de los años. El principio de que el suelo industrial es público y a un precio variable en función de los beneficios sociales que es capaz de generar la empresa que se instala, es un matiz a tener siempre en cuenta. De esta manera, las empresas tienen motivación por instalarse y quedarse en una determinada zona geográfica e ir alcanzando beneficios a medida que va consolidando empleo, siendo los periodos establecidos, por ciclos de 25 años.

La financiación adecuada para los proyectos ha de existir mediante una banca pública o semipública destinada a empresas y que compita directamente con la banca privada, ofreciendo productos de financiación viables. En este blog en otras intervenciones, ya hemos establecido nuestro criterio sobre la banca.

La energía estable es la última clave para la creación de una política industrial adecuada.
¿Cómo es posible que en las cabeceras industriales del país, no existan centros de producción energética sostenible mixta público – privada?

Es necesario hacer inversiones en centros de producción de energía con destino a la industria mediante la creación de empresas mixtas constituidas por una empresa pública junto a las empresas privadas implantadas en la zona de actividad y que se van a beneficiar de una energía adecuada a un precio razonable.
A modo de ejemplo indicamos la comarca de Avilés con una alta implantación de empresas grandes industriales con una capacidad de generación de empleo altísima.

Aprovechar la fuerza maremotriz del mar Cantábrico, los molinos de viento y cuantos pantanos sean necesarios para crear esta fuente de energía límpia que facilite a estas empresas cantidad y precios estables que las haga competitivas. ¿ A cambio? La obligación de implantación por periodos de 25 años y la reinversión y modernización de las plantas industriales.
¿Financiación? El proyecto es financiado por las propias empresas beneficiarias junto a la administración. De esta manera, las empresas beneficiarias transforman un coste variable de producción en un marco inestable, que es lo que tienen actualmente, en un coste fijo de amortización a 25 años. Esto les garantiza un bajísimo coste de energía lo que sin duda redunda en una inversión mayor en la planta industrial, beneficios asegurados que conllevan a modernización y creación de puestos de trabajo, estabilidad laboral y beneficios para la sociedad.

Este uno de los grandes retos que tiene Europa ahora mismo: convencer a las empresas para que la producción vuelva al continente y han de ser los políticos quienes se involucren de una vez por todas. No sirven de mucho las políticas monetarias planteadas por Bruxelas para estimular la economía. Se proponen 350.000 mll. De euros en financiación. Pero si no rompemos los principios neoliberales, solamente conseguiremos especulación. Si no impedimos volver a los principios progresistas con este dinero, solo conseguiremos derroche y despilfarro.

¿Los socioliberales? Hoy todavía no estamos. Cuando estemos, lo haremos.

iniciativas@socioliberales.com

martes, 26 de agosto de 2014

REFLEXIÓN, CRECIMIENTO Y CONTINUIDAD

Seguimos trabajando para mejorar la sociedad. Sin embargo ya desde hace meses no publicamos en el blog con la misma intensidad, dado que varios partidos políticos están copiando nuestras propuestas sin hacer referencia alguna al socioliberalismo ni invitarnos a participar.
Esto no quiere decir que no sigamos manteniendo contactos vendiendo nuestro concepto de socioliberalismo, y trabajando en la investigación del concepto y de las herramientas de gestión social aplicables al modelo.


Nuestras propuestas se recogieron en declaraciones y programas de Izquierda Unida, el PSOE y lo último es el "modelo presidencialista" propuesto por el Partido Popular para las alcaldías. Una novedad profunda evidentemente en los planteamientos tradicionales del PP que no sirve de mucho si no va acompañada de otras reformas estructurales internas dentro del partido, que permitan que los militantes sean los verdaderos dueños del partido y no los rehenes de unos pocos barones.

En el PSOE ya lo entendieron y han hecho parte de los deberes abriendo la elección a los militantes. Ahora falta que también abran las oportunidades a los militantes de base que sí tienen propuestas realistas que hacer, pero no se les permite canalizar dichas propuestas directamente a la cúpula, sin pasar por todo el "rodillo de la organización".

Agradecemos la propuesta realizada hace unos meses a la Facultad de CC Políticas de la Universidad Complutense de Madrid para iniciar en internet un debate público acerca del socioliberalismo. Suponemos que el partido político Podemos estará detrás de esta invitación.
Fue declinada porque el proyecto no está preparado todavía para saltar al ruedo político y esperamos poder ofrecer a los españoles en las próximas elecciones autonómicas la posibilidad de conocerlo mejor y de apoyarlo.

A este partido político "Podemos" hay que decirle que a todos nos gustaría conocer el modelo concreto de Estado que proponen así como las propuestas económicas concretas realizables, para poder juzgarlo con objetividad. Decir no a todo o entrar como un elefante en una cacharrería rompiendo todo lo que hay, no sirve. Estamos de acuerdo en que el modelo socio político económico que existe en España actualmente no es válido, está en desmantelamiento. Pero si dejamos caer al Estado sin mantener los cimientos básicos, bien reforzados, lo que se nos cae es el país, y no tenemos capacidad económica para levantarlo por nosotros mismos. Se convertiría el país en una pandereta en manos de terceros y eso es sencillamente inviable. Hay que introducir las modificaciones estructurales profundas con el bisturí de un gran cirujano, pero también conociendo dónde están los límites y calculando las consecuencias.
Y esto, no lo van a hacer ni el PP ni el PSOE porque dicha acción va en contra de sus propia existencia formal.

España tiene mucho margen de acción todavía. Nuestra economía está todavía por desarrollar. Tenemos que corregir muchas variables sociales y económicas que no han funcionado hasta ahora.
Podemos seguir mirando hacia atrás en nuestro modelo actual sin avanzar o por el contrario y es lo que muchos deseamos, podemos mirar hacia el futuro pero sin perder de reojo al pasado.

Nuestra democracia tan joven nos llevó a cometer muchos errores. Errores de diseño social. De diseño político. De diseño de país.

Necesitamos imperiosamente establecer las reglas necesarias para, sin cerrar la puerta atrás, poner una frontera hacia el " nunca jamás" de nuestros errores y que a la vez, nos permita mirar con optimismo hacia adelante y apoyarnos en nuestras propias piernas para tomar impulso.

Necesitamos acabar con la corrupción con realidades como la de crear en la Audiencia Nacional un único juzgado con medios y herramientas suficientes para combatir en exclusiva y con rapidez los casos de corrupción. No se sabe cuánto tiene que esperar el órgano supremo de la judicatura, para reforzar a la jueza Alaya en Andalucía con algunos jóvenes jueces que la ayuden y una docena de funcionarios más para finalizar este escándalo absolutamente vergonzoso a los ojos de cualquier ciudadano de bien.
Aunque esto, será inviable si no existe una verdadera separación de poderes.

Necesitamos una ley que "excepcionalmente" nos permita romper el principio jurídico de inaplicación de la retroactividad de la norma, para que los casos de corrupción, delito fiscal y demás similares en el ordenamiento jurídico NO PRESCRIBAN. Y además tengan carácter retroactivo al año 1990 que se puede considerar como el de inicio de nuestra etapa más negra en materia de corrupción.

Esta es la única manera con la que los españoles podemos empezar de nuevo a construir nuestra sociedad con la confianza de que, mientras tanto, ya sea tarde o temprano, nuestro sistema social sigue persiguiendo a los delincuentes que, entre todos, han asaltado este país, y que han cuasi eliminado la ilusión de los ciudadanos y deformado el concepto social que comenzó a existir con la llegada de la democracia.

Los latinos tenemos que aprender un concepto global que los sajones y germánicos comprenden muy bien porque lo han sufrido durante generaciones en sus carnes: el concepto de LO NUESTRO. Y este valor, lo nuestro, es un valor que no existe en España. Solamente existe el concepto de lo mío.
Nuestra es la obligación de hacer Nuestro, nuestro más preciado valor a parte de la propia vida: NUESTRO GRUPO. El que socialmente nos configura y por el que merece la pena luchar, pelear, discutir y construir. En España nuestro concepto de lo nuestro ha de ser básicamente irrenunciable y prioritario a lo demás, pero ya llegó la hora de que entremos en la definición de este concepto.

Nuestra sociedad tiene que salir reforzada de esta crisis de valores, de instituciones. Principalmente desde la moral, porque ésta nos llevará al camino correcto en la consolidación como sociedad.

El concepto de lo mío es necesario como herramienta de respeto social dentro de las reglas de grupo que nos imponemos por consenso. Pero el concepto de lo nuestro es aquél que aunando una parte de los míos de todos los ciudadanos, es aceptado por todos como necesario, como valor a preservar y a transmitir a las generaciones siguientes y en este sentido, sí que nos convertimos obligatoriamente en conservadores fehacientes y vehementes. ¿ Cómo es posible que ningún grupo político en España sea capaz de hacer planteamientos en este sentido?

Nuestro gran problema como país radica en nuestra permisibilidad en la cesión de lo nuestro, porque no sabemos qué es nuestro. 40 años de dictadura hicieron más daño moral y en el pensamiento de los ciudadanos que la propia guerra civil. Con la dictadura se impidió el pensamiento encontrado y opuesto y la definición de lo nuestro como contra pulso de la escala de valores de la pluralidad de los ciudadanos.
Pero ahora llevamos 40 años de democracia, y sin embargo, seguimos igual sin plantearnos ni los ciudadanos ni las fuerzas políticas que operan en el panorama español en la definición de sociedad, cuando es ésta la que realmente marca el camino de todo lo demás.

¿ Cómo vamos a plantear una opción económica si no sabemos cuál es nuestra opción de construcción social? Estamos dando vueltas y más vueltas, despilfarrando recursos y malgastando tiempo y mucho dinero en supuestos sin saber a dónde ir, ni como país, ni como sociedad, ni como pueblo.

Los políticos que tienen la obligación de hacer un planteamiento estratégico a la sociedad, han desaparecido del largo plazo y se encuentran absortos y medio ciegos en el corto plazo.

Me preocupo de a dónde voy a ir el próximo fin de semana y me preocupo muy poco de a dónde voy como ciudadano. ¿Cual es mi grupo social?: ¿Mi barrio? ¿ Mi colectivo profesional? ¿ Mi actividad con la que me gano la vida o con la que quiero ganármela? ¿Qué camino quiero que siga mi país en los próximos 25 o 50 años? ¿Dónde quiero que esté en lo social, en lo político, en lo económico, en lo energético, en infraestructuras, en moral, en educación, en ecología, en el mundo ...?
¿ Qué grupo de control social me plantea un organigrama, un plan estratégico, unas opciones, ....algo mas allá de una legislatura, de un semestre, de un ejercicio económico?

Es necesario tomar las riendas del país. Tomar el control del país. No solamente económico, sino también social. Sin esto, España seguirá en desmantelamiento social, político y estructural a la que seguirán muchos países de la Unión Europea porque los ciudadanos no quieren este modelo de representación política.



Nuestra actividad socio liberal es permanente, lenta pero sin parar y continuamos convenciendo a personas con ganas de cambiar nuestra sociedad hacia un modelo socio liberal. Necesitamos convencer a más personas para dar el salto de apertura total a la sociedad en general.

Este blog que nació humildemente a finales de 2011, lleva más de 5.165 pinchazos en varios países lo que supone un crecimiento en estos últimos meses en los que prácticamente no hemos tenido actividad en el blog, de más de de un 18% respecto a la última medición.

El 52% de los pinchazos son desde España. Le siguen EEUU con un 16%. Luego hay varios países sudamericanos que comparten entre un 3% y un 5% (Argentina y Chile principalmente seguidos de Méjico y Colombia) a los que enviamos un fuerte abrazo y agradecemos los correos que nos envían solicitando información acerca del socioliberalismo. A continuación están Alemania, Rusia e Inglaterra como principales pinchazos europeos. Y de manera marginal están China, Japón y Corea.

iniciativas@socioliberales.com

viernes, 6 de junio de 2014

ABDICACIÓN


La sorpresa del momento es sin duda el anuncio de D. Juan Carlos I de abdicar en su hijo el príncipe Felipe.

Todos vemos a un monarca cansado, falto de reflejos y desde luego no en su mejor momento, aunque los que quieren poner la corrupción como causa del abandono, no vean que no tenemos un monarca corrupto, sino que aprovechando los privilegios monárquicos, algún corrupto se ha intentado aprovechar. Esto es tan viejo como la historia del propio hombre. Pasó, pasa y pasará siempre. Lo verdaderamente importante es que cuando ocurra, el sistema sea capaz de detectarlo y ponga fin a tan dañina costumbre.

Las razones dadas son suyas evidentemente y solo puede abdicar quien tiene el derecho a hacerlo. Por muchas que fueron las voces que intentaron tambalear la figura de D. Juan Carlos, estoy seguro de que no fueron suficientes por si solas para doblegar toda una vida de entrega, y solamente una serie de factores conjuntos y ajenos junto al ineludible paso del tiempo, inclinaron tal decisión.

El primer sentimiento que me viene a la memoria tras conocer la noticia es el tiempo transcurrido.

Yo crecí con D. Juan Carlos. No conocí a otro jefe de Estado. Bueno si lo conocí, pero no tengo consciencia de haberlo hecho.
Siendo un crio fui a verle en una de sus visitas a una fábrica cercana y estreché aquella mano, encaramado a un muro entre guardaespaldas sin saber muy bien que hacía yo allí. Era la novedad. Era lo máximo del entonces. Era un orgullo para el pueblo. Ver de cerca al rey. Un señor sonriente de traje caro rodeado de mucha gente importante y de muchos policías. Esa fue la visión de un niño de unos diez doce años.

Con el paso del tiempo hubo muchas imágenes televisivas y de revista. El creció como rey en la misma medida que lo hice yo como hombre. El en su sitio y yo en el mío lógicamente. Pero siempre estaba. Sabíamos que estaba.
Y ahora se va.
Nos dice que se aparta de la primera línea de la pelea porque está cansado. Que su esqueleto no puede con todo el quehacer de este país. Que es necesaria sangre joven. Yo creo que se reina con la cabeza no con las piernas. Y la suya todavía aguanta seguro muchos envites.



Tengo buenos amigos republicanos que añoran la tercera república. Desconozco por qué lo hacen porque son de mi edad y no comprendo cómo puedes añorar algo que no has conocido.

La república ciertamente es una forma de gobierno tan válida como cualquier otra. Y tan cierto como que la segunda fue frustrada de forma violenta en 1936, lo es el que en 1978 el 58.97% del censo electoral acudió libremente a votar,  y de forma mayoritaria con el 87,78 % aprobó que queríamos una monarquía parlamentaria, que querían nuestra actual Constitución.

Por tanto, ¿qué tiene mayor validez, la república votada anterior a Franco o la actual forma de gobierno ampliamente votada y aprobada por una gran mayoría ?

¿Por qué un referéndum vale más que el otro?

Mis amigos republicanos mantienen que la votación del 78 fue condicionada a una alternativa entre dictadura o esta democracia y no otra, por lo que no fue un referéndum libre y que ahora, con casi cuarenta años de democracia, la sociedad está mucho más madura y debería de votar con absoluta libertad y mayor conocimiento de causa. Bueno, ciertamente es un razonamiento, está claro. Y hay que reconocerles que hoy tenemos más experiencia y conocimiento democrático, y mayor tranquilidad gracias al bienestar de estos años,  para reflexionar sobre las distintas opciones de forma de gobierno.

Pero yo les planteo una duda similar y de sentido contrario: Ni ellos ni yo votamos en aquellas elecciones, pero sí lo hicieron nuestros anteriores: padres y abuelos. Y la reflexión que yo les hago es por qué nuestro voto actual sería más importante que el de nuestros anteriores, o viceversa, por qué el de ellos fue de inferior categoría que el que podamos emitir ahora.
Podían haberse quedado en casa y no ir a votar. O también podían haber votado que no querían esta forma de gobierno. Pero no. Fueron a votar con absoluta libertad y de forma mayoritaria contestaron SI a la pregunta ¿Aprueba el proyecto de Constitución?

Aquél proyecto de Constitución de color marrón y blanco que se repartió gratuitamente por los colegios (al menos en el mío en Asturias),  y que durante varias semanas todos los días leíamos un artículo que era explicado por los maestros. Desde luego que éramos muy niños, pero intentábamos comprender cuál era el significado de aquél texto y recuerdo que se hablaba en nuestras casas luego de aquello, y aunque el grado de escolarización en la población en general en toda España no era ni mucho menos el más deseable, todo el mundo que quiso, en mayor o menor medida sabía de la importancia de aquel referéndum y lo que podría significar. Y utilizo el tiempo condicional porque al igual que hoy, nadie sabe predecir el futuro, pero las sensaciones de 1978 fueron buenas y nuestros anteriores así lo entendieron y apostaron por él.

Las condiciones de hoy, aún con un presente social convulso y muy quebrantado, también tienen futuro y nosotros, los ciudadanos que tenemos la capacidad de decisión, somos los que podemos cambiar las cosas bien, muy bien, mal o rematadamente mal. Y hagamos lo que hagamos, en nuestro presente, lo disfrutarán o lo lamentarán nuestros hijos y nuestros nietos.

Por lo dicho, no nos creamos más importantes que ellos, nuestros anteriores. No lo somos ni en mayor ni en menor medida. Somos exactamente iguales frente a los retos. Jugamos el partido en el momento que nos toca, con las herramientas que tenemos en nuestro tiempo y que somos capaces de fabricar. Nuestras decisiones como individuos, condicionan nuestro entorno y en consecuencia al conjunto de nuestra sociedad.

Las condiciones democráticas en las que se aprobaron las repúblicas dejaron mucho que desear. No votó todo el que quiso y las herramientas para la manipulación fueron notables, con lo que el argumento de que la democracia pre franquista tiene un plus sobre la post franquista, no es cierto. Y de la valoración técnica, saben mucho nuestros historiadores.

Nuestros anteriores votaron en conciencia en las condiciones que su entorno, su nivel cultural y su economía les permitieron y tan anteriores fueron los pre franquistas como los post franquistas. Y aún más, técnicamente desde el punto de vista democrático, la valoración que pudieron tener los ciudadanos de lo que realmente estaban haciendo, que comenzaban a ser ciudadanos por aquél entonces en 1978, fue muy superior al grado de conocimiento de las votaciones pre franquistas.

A mi planteamiento me responden mis amigos republicanos que no hay que mezclar las cosas.

Exactamente. Estoy absolutamente de acuerdo con ellos. En el pueblo en el que me crié, entre 1931 y 1936 asesinaron a muchos. Y entre 1936 al 39 al resto de los que quedaron. Soy como muchos compatriotas nuestros, nieto de un socialista, sobrino de un sindicalista de la UGT, nieto de un falangista e hijo de un franquista y una roja. Conozco las historias de los dos bandos. Sé como vivieron, las palizas y el hambre que llevaron los que evitaron el fusilamiento, los que lloraron a los fusilados como mi tío abuelo Julio “El Ferre” sin saber dónde descansa, las historias de mi madre cuando comían en los comedores sociales lentejas “rellenas de bichos” y mis abuelos maternos mendigaban para comer mientras los paternos tenían casa, ganado, trabajo, estudios y oportunidades. Conozco la historia de cómo una parte de la familia de mi abuela materna perdió todas las fincas heredadas de su abuelo, levantadas sin miramientos por la parte de la familia del bando nacional.

Y de todo aquello que me contaron, que investigué y que escuché de unos y de otros en el pueblo, de todo, me quedo con lo mejor. Solamente con una conversación entre mi abuelo el socialista y su amigo Cándido, sargento republicano exiliado en Francia hasta el 78 cuando los dos hacia 1982, ya con sus canas y achaques cerca del cementerio, concluían tristemente: “No mereció la pena. Perdimos todos. Esta guerra la perdimos todos”.

Y es cierto, no debemos de mezclar las cosas. Podemos mirar atrás con los ojos de no sé qué recelo ancestral de añoranza de una república que fue´, existió, duró y murió. También podemos mirar atrás con la añoranza de un estado de control, oscuro, necio, rancio y despreciable que al igual que la república fue, existió, duró y murió.

Pero de este tiempo pasado nuestro, mirado con los ojos que queramos, solamente podemos maldecir, despreciar y no olvidar nunca, nunca jamás a los nefastos políticos que con su sin razón, egoísmo, absolutismo, necedad, pobreza de miras, insolidaridad y poca inteligencia, con la zafia utilización del ruido de la incultura, llevaron a España al mayor de sus desastres en el que perdimos todos los españoles. No hubo ni vencedores ni vencidos. Solamente hubo daño al pueblo. Fractura en la sociedad. Dolor. Incultura. Un color: el negro en sus más variadas gamas. Pero no ganó nadie. Ni los que presumieron de ganar supieron disfrutar del botín más allá de una vida llena de placeres pobres de duración determinada, ni obviamente los que perdieron pudieron soltar el lastre de tanto dolor.

Yo no tengo que vengar a nadie. La venganza es un sentimiento que empobrece el alma de quienes la sufren y ya hubo bastante sufrimiento en este país como para generar más. Quiero pensar en mis hijas, en mi barrio, en mi pueblo, en mi ciudad y en mi país, en el mundo que conocemos y lo que yo puedo hacer hoy para mejorar a los que me rodean y en cómo puedo cambiar las cosas para que el futuro sea mejor que el presente.

Y lo que mis amigos republicanos dicen respecto de que hoy tenemos mayor libertad y conocimiento de causa, lo pongo mucho en duda. Cualquier discurso político de hoy es exacto a los discursos de políticos de los años 30. Tenemos las mejores generaciones de toda la historia de España en cuanto a formación universitaria, y podemos tener muchísimo mejor formados a nuestros técnicos tanto presentes como futuros. Sin embargo,  tenemos los mismos políticos que en los años 30. Exactos. Clavados. No han evolucionado en posturas ni discurso desde que finalizó la transición,  y han retornado 80 años atrás en posturas y planteamientos. La diferencia estriba en que la sociedad pre franquista no tenía en general mucho que perder y en la actual, todos tenemos un poquito o un mucho que perder. Pero a pesar de esto, tampoco se mueve.

La estrategia de los generadores de este sistema corrupto que hemos permitido nada tiene que ver con monarquía ni con república. Tiene que ver con sociedad. Con apatía social, con dejación de funciones del pueblo. La desorganización civil de los ciudadanos de a pié, desencadenó la permisibilidad del poder. No se trata de una lucha de clases. Ya no. Se trata de una lucha de valores: los del respeto al prójimo, los de la generación de riqueza individual y oportunidades en equidad y solidaridad racional para garantizar los mínimos, los de la separación de poderes.

Nosotros podemos cambiar el futuro, pero no el pasado. ¡Pues cambiemos el futuro pensando en lo que aprendemos del pasado¡

Personalmente yo no soy monárquico. Estoy convencido de que la suerte de cuna o de cama no condicionan la grandeza de un hombre, sea este del sexo que sea. Por tanto,  no voy a romper una flecha por la monarquía en general como institución necesaria para la estabilidad de un estado. Ningún hombre por el hecho de serlo es superior a otro tanto como para rendirle pleitesía obligada. La pleitesía ha de ser ganada, voluntaria en la donación y agradecida en la recepción.

La vieja y tradicional estructura de la monarquía, se apartó de la necesidad del hombre social con la llegada de la ilustración y del capitalismo. Con la primera,  el hombre individual comprendió junto con la ciencia,  que el comportamiento del hombre con sus semejantes sigue pautas científicas que explican en gran parte lo divino y casi todo lo humano. Con el capitalismo, el hombre comprendió que vale tanto como tiene,  y que este rasgo diferenciador es el que le marca la pleitesía de los demás. La monarquía al igual que la iglesia tiene que evolucionar con los tiempos y el pensamiento de los ciudadanos con los que se funde.
De la misma manera que la iglesia cristiana comprendió que Dios no está situado por encima del hombre, sino que forma parte de este en un mismo plano complementando las imperfecciones humanas en lo desconocido, y hoy se integra en la sociedad con respeto y humildad de pensamiento, las monarquías cuando existen, tienen que entender que su papel tradicional ya no tiene sentido,  y han de buscar una función de complemento útil a la sociedad en la que se integran, como un elemento más de entre los generadores de estabilidad dentro del organigrama de la herramienta social definida por el pueblo.

El fin,  es transformar el ideal conservador tradicional de transmisión de valores sociales propios de la monarquía, en la obtención de utilidad social actual por formación, tradición y evaluación permanente, que definan nuevos valores en plena y consciente fusión con el sistema de gestión social elegido en libertad.

Por eso no soy monárquico, pero si Juancarlista. Tampoco soy republicano aunque les duela a mis amigos. Soy presidencialista. Opción en la que un individuo de entre el grupo surge por mérito propio entre sus semejantes,  y es elegido por éstos durante un tiempo concreto para dirigir a la sociedad a la que pertenece.

Y en consonancia con lo dicho, respeto por dos motivos, la decisión de mis anteriores cuando decidieron aceptar como opción de gestión social a la monarquía parlamentaria: El primero es que vista con perspectiva, la monarquía parlamentaria se parece mucho a un estado presidencialista. El monarca tiene un papel definido por Ley y controlado por Ley que emana del pueblo. Y ha de ser vulnerable a la Ley del pueblo.
El segundo, es que aunque D. Juan Carlos I fue preparado y propuesto por el dictador, fue ratificado libremente por el pueblo soberano y durante toda su existencia como político activo, mostró respeto por el pueblo hasta el día de hoy, en el que, estando convencido de que el pueblo ya no le quiere, y que no lo puede dirigir, se aparta para no ser un estorbo. Y eso incrementa su mérito. Por lo tanto nuestros anteriores no se han equivocado tanto.

Para adaptar la actual monarquía a la demanda del pueblo, solamente habría que definir qué papel activo puede desempeñar la monarquía como herramienta de gestión social, o dicho de otra manera, cómo trabaja la monarquía en el mantenimiento y la construcción social, máxime ahora que dicha profesión se ha popularizado. Y parece claro que la función del rey habrá de estar ligada al Ministerio de Defensa como jefe militar supremo,  y al de de Asuntos Exteriores como órgano o staff independiente ostentando la máxima representación del Estado. Además de representar protocolariamente los distintos órganos que por consenso se hubieren de incluir en las funciones.

Un rey moderno no nace. Se hace y cumple una función útil a la sociedad. En su hacienda ha de ser el más humilde de los humildes ganándose el respeto y la admiración de los demás con el paso del tiempo por medio del trabajo, el estudio, el trato igual, el roce, la solidaridad. Por este motivo los descendientes llamados a desempeñar dicha labor como príncipe o princesa, dependerían de la Presidencia con la cualidad de infantes por medio de un organismo que se encargaría de la formación adecuada para las funciones de rey. Finalizada la formación a su mayoría de edad, (aunque yo propondría que fuera a los 21 años) deberían hacer acto público de compromiso con el pueblo español, de respeto a la Ley y a los valores establecidos y demás que por consenso se estableciesen, siendo proclamados en este acto príncipe o princesa heredera. A partir de este momento, iniciaría su labor social para la que fue “ contratado/a de por vida”. Se encargaría de valorar la cohesión interterritorial nacional con emisión de estudio anual conjuntamente con el defensor del pueblo sobre las necesidades mostradas por los ciudadanos, los objetivos marcados por la sociedad de hacia donde debería de encaminarse el país en un horizonte del medio y largo plazo entre las demás funciones, que el consenso y el protocolo establecieren. Todo ello con absoluta transparencia presupuestaria institucional que no personal, de la misma manera que cualquier otro trabajador público.

En la labor de modificación de la sociedad presente y futura tan ingente y profunda que tenemos por delante en España, espero que un partido político defienda el pensamiento socio liberal y que sea este partido socio liberal,  cabeza y motor de este cambio, ayudando al nuevo Rey en la mejora de la sociedad española y las demás sociedades  amigas como las iberoamericanas. Con un programa basado en el control presupuestario, la financiación adecuada, la eliminación de estructuras de Estado absolutamente inútiles con un coste totalmente desproporcionado, con la redacción de un único estatuto de autonomía que regule a todas las comunidades regionales por igual, en el que las competencias propias del Estado sean asumidas sin renuncia por el gobierno central : Hacienda pública justa y equilibrada, educación obligatoria hasta los 21 años de edad, Justicia independiente en igualdad de trato y condición para todos los ciudadanos,  y seguridad. En el que los impuestos sean reducidos, redefinidos y adaptados a la verdadera capacidad de renta de los españoles y a las necesidades del pueblo y no de los gobernantes. En el que los parlamentos regionales desaparezcan y se fusionen en el senado. En el que convenzamos a nuestros socios europeos de que la moneda única no puede ser el enemigo de los ciudadanos europeos, de que la producción tiene que volver a Europa y que los mercados tienen que ser abiertos a nivel mundial en función de las igualdades económicas y sociales que existan entre los países socialmente estables, y con respeto a los principios universales aceptados por consenso entre las naciones. Este partido debe de existir, y si la financiación se obtiene, estará. Y seguro que con gran éxito.

Pero como ya mostré soy Juancarlista, y en estos momentos como medio de expresión por la labor realizada, solamente puedo decir
D. Juan Carlos I y Dña. Sofía Reyes de España, muchas, muchas gracias.


Jesús Mª González-Prieto.

miércoles, 14 de mayo de 2014

A PROPÓSITO DE

Los cambios sociales verdaderos no se inician con la violencia, sino con el convencimiento. La venganza personal es otra cosa que nada tiene que ver con las revoluciones sociales.







jueves, 27 de marzo de 2014

NUESTRA PROPUESTA DE LETRA PARA EL HIMNO NACIONAL

ESPAÑA, ESPAÑA
Unida a una bandera
Bajo un mismo fin
De paz y libertad.

ESPAÑA, ESPAÑA
Sus pueblos y ciudades
Luchan por unir
Su historia en hermandad

Viva la patria
Que un día vivió
La gloria de la unión
Que a España el Rey le dio.

Viva la patria
Que un día soñó
Su lengua universal
Camino de igualdad

ESPAÑA, ESPAÑA
Un reino que en el mundo
Causa admiración
Respeto y emoción

ESPAÑA, ESPAÑA
Que luce en su bandera
Su Constitución
De orgullosa Nación

Viva la patria
Que un día creyó
En el logro de la paz
Y el hombre en libertad.

Viva la patria
Que un día amó
La solidaridad
Del pueblo unido en paz.

jueves, 16 de enero de 2014

SEGUIMOS TRABAJANDO PARA MEJORAR LA SOCIEDAD

Nuestros próximos trabajos:

SOCIOLIBERALISMO: UN ENFOQUE HISTÓRICO
Y
EL ESTADO DEL BIENESTAR: ¿HASTA DÓNDE LLEGA?

iniciativas@socioliberales.com

domingo, 5 de enero de 2014

NACIONALISMOS: EL MAYOR ENEMIGO DE SU PUEBLO.


A medida que avanza el capitalismo y la democracia, el viejo conservadurismo deriva en el radicalismo, basándose en la restauración del pasado. La tendencia política que busca el conservadurismo se apoya numerosas veces solamente, en una parte del pasado: aquélla que se identifica con sus propias creencias, olvidando el contexto y el resto de variables negativas que podrían desfigurar el ideal de conservadurismo buscado.

¿Qué representa el conservadurismo?: Jerarquía, aristocracia, prioridad de lo colectivo mal llamado estado y que éste predomine sobre el individuo dando una excesiva importancia de los principios sagrados.

“La tradición no es nunca estática y necesita una corrección permanente o reforma que la equilibre: Un estado sin los medios para hacer estos cambios carece de los medios para su conservación” ( Edmund Burke: The Political Philosophy of Edmund Burke un análisis realizado por Iain Hampshewr- MOnk 1987). Sin embargo, la mirada hacia adelante debe partir siempre de una mirada hacia atrás: “Quienes nunca miran hacia sus antepasados, nunca mirarán hacia la posteridad” (Anthony Giddins 1994)
La innovación sin reflexión, al contrario que la reforma, es peligrosa porque no hace caso de la asombrosa sabiduría contenida en las instituciones que han resistido el paso del tiempo. La furia y el frenesí de los cambios radicales pueden derribar en media hora lo que la prudencia, la deliberación y la previsión construyeron durante más de cien años.

La idea de que el individuo y los derechos individuales deben de ser valores fundamentales a preservar, no cala en el ideal del conservadurismo. Para éstos, el individualismo o la idea de que el estado se basa en un contrato con el individuo (teoría Roussiana) , son ambas, una verdadera insensatez. Para los conservadores, la sociedad es una asociación no solamente entre los vivos de la época sino entre quienes están muertos y quienes están por nacer. Por este motivo los valores defendidos tienen que ser preservados y la democracia traiciona esta relación asociativa, toda vez que democracia es equivalente a libertad individual.

Sin embargo nuestra historia reciente nos dice que el viejo conservadurismo ha muerto porque las formas sociales que pretendía defender han cambiado al unísono con la evolución en el pensamiento del propio hombre. Todos los intentos de volver al conservadurismo derivaron primero en un nacionalismo que promulga los estados independientes ( Mazzini 1805-1872, a raíz de su análisis sobre la caída de los imperios turco, austrohúngaro y ruso) derivando después en una línea de pensamiento fascista que acabó destruyendo la sociedad que pretendía preservar convirtiendo en enemigos a todas las demás sociedades que se relacionaban con la primera ( nacionalsocialismo, y su deriva nazi).

El conservadurismo actual, no pretende que la propiedad o las formas de jerarquía se mantengan ligadas a la nobleza como antaño. Hoy en día el conservadurismo se ha conciliado con la democracia, incluso en algunos casos se han convertido en sus más fieles defensores. Sobremanera cuando ésta es una herramienta útil a sus pretensiones. “La jerarquía en estos casos se basa en la aptitud heredada para ejercer el mando”, mediante la defensa de una clase política que se cree con cualidades distintivas para gobernar y perpetuarse en el poder.

Sin embargo es clara la aplicación de la metáfora de Karl Marx de que “ Todo lo que es sólido, se funde en el aire”, toda vez que todo principio en el que se basa cualquier línea de pensamiento, incluido el conservadurismo ha de adaptarse a los tiempos y ha de evolucionar en la misma medida que el propio hombre individual y social, dejando de ser sólido para convertirse en permeable y por tanto maleable socialmente y contaminado a la postre, perdiendo así su solidez antigua y adquiriendo la posibilidad de solidificarse en un futuro temporal de otra manera.

El conservadurismo busca tres pilares básicos para su justificación y permanencia: la autoridad, la lealtad y la tradición. Sin estos tres objetivos, no se mantiene en el tiempo y por tanto, no consigue alcanzar el estado de “principio sagrado a perpetuar”.

La autoridad la consigue creando las instituciones necesarias ligadas al propio conservadurismo y divulgando por todos los medios a su alcance las “cualidades trascendentes” de dichas instituciones.

La lealtad la consigue por la propia autoridad. La lealtad expresa el carácter orgánico de la sociedad ya que los seres humanos son capaces de actuar como individuos sólo porque pueden identificarse con colectivos mayores que ellos, colectivos que son específicos y que poseen un carácter histórico concreto: nuestro país, nuestra historia, nuestra forma de vida. Esta lealtad surge como expresión de lo que es social y moralmente trascendente según su patrón de actuación. Y esta trascendencia constituye también el núcleo de la tradición, tradición que se refiere a las costumbres y ritos mediante los que el pasado se confunde con lo presente. Las tradiciones relacionan la lealtad con la autoridad y acumulan los aciertos y errores de las generaciones anteriores.

Políticamente el estado nacionalista fusiona la autoridad, con la lealtad y la tradición con el fin de definir al individuo como súbdito desposeído de la curiosidad de la racionalización individual, pues ésta, en caso de desarrollarse de manera aislada, confrontaría los principios conservadores creando un conflicto entre el estado, los valores que promulga y la lealtad.
Las nuevas generaciones educadas en el sistema creado y ya desarrollado, alimentan al propio sistema haciéndolo más fuerte, hasta el punto que el propio sistema se convierte en un principio básico irrenunciable que hay que defender, a cualquier precio.

Económicamente, el estado nacionalista está necesitado de financiar de manera permanente la estructura de la autoridad, pues de los tres, es el objetivo básico que configura a los otros dos y sin el cual, los otros no se desarrollan. Para ello crea una red de dependencias económicas orgánicas tanto verticales como horizontales capaces de generar los recursos suficientes para sostener el sistema. Esta gran burocratización en una democracia, solamente se consigue cuando no existen otras fuerzas políticas que la contrarresten en sus mismos principios, es decir, en la autoridad, pero una vez creada la red, el sistema en el tiempo se vuelve vulnerable por la gran interdependencia que afronta a las fuerzas del propio sistema, lo que provoca tensiones que derivan en rupturas por la pérdida de transferencia de los valores que habían configurado inicialmente el propio sistema. Es decir, el sistema sociopolítico se convierte en un simple sistema de subsistencia económica, lo que genera a su vez puntos débiles en la fusión descrita de autoridad, lealtad y tradición o lo que es lo mismo, los propios nacionalistas se convierten en sus peores enemigos.




Para combatir los nacionalismos es necesario tener muy claro cuáles son los puntos débiles del sistema creado: su economía y el tiempo.
Atacando su economía durante un largo periodo de tiempo, el sistema una vez finalizados sus recursos, se vuelve inestable. La tradición pasa a un segundo término al desarrollarse con más intensidad la valoración individual que la colectiva ( primer enemigo del conservadurismo). Cuando el individuo empieza a pensar en sí mismo como objeto de desgracias, se vuelve directamente contra su entorno inmediato, con lo que la autoridad basada en la lealtad y en la tradición se van desmoronando.

Una vez que la lealtad ha sido cuestionada, en ese momento el individuo ya no actúa como un colectivo sino que empieza a mirar más allá de la autoridad existente y busca una autoridad superior que le elimine sus desgracias. Esta táctica mantenida en el tiempo consigue romper por completo el sistema que no puede sostenerse financieramente y que aunque al principio defina como enemigos a todos los que puedan interactuar con él con el fin de justificar su existencia, acaba por desmoronarse solo . En ese momento, es cuando tiene que existir un sistema democrático más fuerte y financieramente sostenible que ofrezca a los individuos un nuevo sistema basado en autoridad y tradición. Tradición diferente de la existente hasta ese momento con el sistema anterior pero que necesariamente tiene que tener elementos comunes con el antiguo pues de carecer de ellos, no se establecería la identificación de los individuos. Una vez establecidos los pilares del nuevo sistema (autoridad, financiación y tradición ) la lealtad llega por sí sola. Es cuestión de tiempo.

Lectura: Anthony Giddins : Beyond Left and Right: The future of radical politics- 1994-. Anthony Giddins es un magnífico investigador y analista social con mucha experiencia en el análisis de los movimientos sociales en todo el mundo que, si bien no desarrolla el socioliberalismo, su lectura es básica para entender el mundo sociopolítico actual.